sábado, 13 de diciembre de 2014

Cuando la seguridad se convirtió en mordaza

El pasado jueves 11 el Congreso de los Diputados aprobó la denominada Ley de Seguridad Ciudadana. El anteproyecto de la Ley y lo que ésta suponía lleva siendo objeto de debate y críticas mucho tiempo (aunque todavía no el suficiente, además de que se ha demostrado que las críticas de la ciudadanía no representan factores políticos de influencia para el Gobierno). Por eso no creo que pueda aportar nada nuevo a la más que sustentada crítica social y mediática (y eso que últimamente es raro que medios y sociedad coincidan), por ello, aconsejo para el que quiera informarse sobre todos los aspectos de la Ley la lectura de este artículo. Tampoco voy a centrarme en el hecho de que el PP haya aprobado esta Ley completamente solo, sin el respaldo de ningún otro político, que eso, independientemente de la mayoría absoluta que posee el PP en el Congreso de los Diputados y de lo "legitimados" que puedan estar, dice mucho de la nula pluralidad y consenso de esta Ley. Hoy solamente me voy a centrar en uno de los puntos que trata este nuevo texto que velará por nuestra seguridad: la legalización de las devoluciones en caliente de inmigrantes.

Dicha legalización permite a las fuerzas, de nuevo fuerzas de seguridad, todo es por nuestra seguridad, devolver de forma inmediata a cualquier inmigrante que salte la valla de Melilla. La legislación anterior, de acuerdo con el resto de legislaciones europeas y con la Declaración Universal de Derechos Humanos, obligaba a los países a ofrecer al inmigrante un asilo temporal donde se tratarían cuestiones como la de analizar cuál es el país de origen del inmigrante y cuáles son las circunstancias que obligaron al mismo a cruzar una frontera (jugándose la vida) de forma ilegal; así como si la vida del inmigrante corre peligro en su país de origen y por qué. Con esta nueva ley, esto se ha acabado; se le ha otorgado a las fuerzas de seguridad la potestad de pisotear los derechos humanos, de ser responsables de devoluciones masivas, de desatender el principio de dignidad, de cargarse la historia.


Da igual que el Comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Nils Muiznieks, haya afirmado que esta medida contradice la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que prohíbe expresamente las expulsiones colectivas, este no es un país para los Derechos Humanos; da igual que provoque la repulsa de la mayor parte de la ciudadanía y que sea una de las leyes más impopulares de la historia, este país no es un país para la ciudadanía. Pero lo más grave de todo, lo más macabro, lo más goebbeliano es que la Ley se venda como una herramienta al servicio de la seguridad ciudadana, al servicio del bienestar. Creo que aquí hay una clara confusión de términos; el Gobierno no quiere seguridad para los ciudadanos, quiere estabilidad, quiere frenar la rebeldía ante las injusticias, quiere silenciar la protesta, quiere eliminar a la ciudadanía como actor político, agotar sus vías de participación, y de paso quiere que el pobre, el cual es más pobre que el pobre español, dejen de compartir causa, dejen de rebelarse contra un sistema injusto, dejen de entenderse y pasen a ser o enemigos o desconocidos, a creer que viven en realidades diferentes, cuando, salvando la diferencia de la gravedad, su problema es el mismo. 



jueves, 11 de diciembre de 2014

Víctimas

"Esta semana hemos visto a varios terroristas de ETA salir de las cárceles... ¿estará usted de enhorabuena, no?"  

Esta pregunta era lanzada el pasado viernes 5 de diciembre por Sergio Martín, presentador del programa de televisión de la cadena pública 24h de TVE en una entrevista al líder de Podemos, Pablo Iglesias. Ya no vamos a hablar de si es políticamente correcto, de si rompe los códigos deontológicos de la profesión periodística o de si Pablo Iglesias estaba de enhorabuena ese día (en todo caso lo estaría tras humillar a Sergio Martín en una entrevista donde el "periodista" hizo de todo menos periodismo y donde le entregó su cabeza en bandeja al líder de Podemos con esa pregunta). Esto no se trata de Podemos, de Pablo Iglesias, del populismo o de ideologías, efectivamente, y aunque cueste reconocerlo hay facetas de la vida donde hablar de ideología es inútil, al menos hablar de derechas e izquierdas, la simplificación más "fácil" de ideología. Está campando a sus anchas en España lo que vamos a denominar muy suavemente como costumbre muy fea, y aunque somos un país de costumbres feas, ésta es demasiado fea hasta para España.

En el ataque masivo a Podemos que estamos viviendo en España, no porque este partido, y es una opinión, sea particularmente excepcional y perfecto, sino porque la política institucional lo ha hecho tan sumamente mal que el miedo a una ruptura crece sin mesura, y más cuando Podemos representa esa ruptura, ha vuelto a surgir la forma definitiva de la guerra sucia, lo ruin por excelencia, el último recurso del luchador moribundo, la etacización; este nuevo, pero nada raro concepto, es muy simple y responde a lo siguiente: cuando, en una batalla dialéctica, directa o indirecta, sea una discusión, dos campañas que se enfrentan, un debate... uno de los individuos, el más ruin y rastrero, se encuentra con la absoluta certeza de que su oponente lo está destrozando dialécticamente, utiliza un recurso que no es nada más ni nada menos que relacionar a su oponente, de alguna manera, con el grupo terrorista ETA. El efecto es muy simple, ETA es una banda terrorista que ha causado mucho daño en este país, luego es lógico que la reacción de la gente ante la misma sea, como poco, de rechazo; el usuario de la etacización logra relacionar, de alguna manera, la que sea, a su oponente con ETA, haciendo una comparación entre el mismo y la banda terrorista y buscando que el rechazo que la banda provoca en la gente se adhiera, casi como un moco, a su oponente.

Da igual que esto sea mentira, da igual lo que el oponente defienda (que, efectivamente, en raras-nulas ocasiones es ETA), el objetivo es claro, matar sin argumentos, dar una estocada mortal, provocar rechazo. Lo malo de todo esto es que el recurso usado, en última instancia, por Sergio Martín, no puede ser admitido. Estoy un poco harto ya de que se utilice el argumento del dolor de unas víctimas y el asesinato como arma dialéctica arrojadiza, al igual que estoy un poco harto de que se intenten ganar elecciones utilizando este mismo dolor. Jugar con este asunto es macabro, perverso, es la utopía del paradigma, tratar de mostrar a tu oponente como un insensible ante este tema, el cual apoya según la etacización, a la vez que la insensibilidad y lo macabro se muestra en el momento en que alguien lo utiliza y se intenta posicionar como defensor de las víctimas (la palabra más utilizada en este proceso) y como adalid ante el dolor.

El tema ha sucumbido tanto a su macabra banalización por parte de estos sujetos que se han llegado a decir cosas como que: "el aborto tiene algo que ver con ETA", o que el líder de una fuerza política que amenaza con hacer temblar los cimientos de la política institucional es un etarra. Basta ya de "enhorabuenas", basta ya de utilizar el dolor como arma política, basta ya de banalizar este tema, basta ya de gente como Sergio Martín. 


martes, 9 de diciembre de 2014

El cuarto (y dormido) poder

Hace ya algo más de 2 años que Julian Assange se refugia en la embajada de Ecuador en Reino Unido; hace ya algo más de 2 años que este "pirata" de la edad moderna es judicialmente perseguido por EE.UU y Suecia, acusado de violación, delitos informáticos, filtración de documentos secretos...pero lo más importante, hace ya algo más de 2 años que el periodismo se convulsionó y quiso volver a la vida.


Nadie sabe si Assange es un violador o un delincuente, por eso no creo que nadie, sin pruebas, pueda atreverse a defender su inocencia, aunque yo, dado que esto es un blog personal, desde mi personal opinión deseo que Assange sea inocente. Sin embargo, en la vida, no existen experiencias puras, ideas puras, ni concepciones puras, es decir, en el caso de que al final resultase que Assange es un violador, y por lo tanto un delincuente, no quita ni debería desprestigiar sus aportaciones en otros campos, pues lo que es innegable de este personaje es que provocó un terremoto que sacudió los cimientos del periodismo, anquilosados, apaciguados, muertos hasta que esta ola provocada por el pirata Assange los zarandeó e hizo que volviesen a cobrar vida; y es innegable que cuando el periodismo está vivo, el poder bien usado es precavido y el mal usado tiembla de miedo.





Pero Assange en este post, al igual que en la realidad, solamente es el leitmotiv de lo que intento poner de relieve, lo cual no es otra cosa que la necesidad del periodismo. El periodismo, quizá no desde su nacimiento pero si desde su profesionalización se constituye como un bien común, un bien al servicio de la gente, que mantiene a la misma informada, y una sociedad informada es una sociedad educada y armada contra el abuso del poder. Sin embargo, este "mecanismo de defensa" que tiene como herramienta el periodismo hace algunos años entró en una dinámica de apaciguamiento, se fue desactivando, permitiendo al poder campar a sus anchas, permitiendo la existencia de documentos secretos, permitiendo abusos, dejando a la sociedad desprotegida. 


Se podría tildar de vergonzoso para la profesión periodística el hecho de que fuera un pirata, un hacker informático el que se rebelase contra el abuso del poder y cargase con la responsabilidad de hacer un periodismo de verdad , pero de los errores se aprende, y en este caso no hay nada mejor que un toque de atención para despertar de un letargo de irresponsabilidad social. Para todos aquellos que estudian periodismo, y seguramente también para los que no lo hacen, no hay otra idea más repetida que la de la crisis del periodismo y su descrédito. Es lógico que la gente le de la espalda a esta profesión, porque hoy en día es darle la espalda a la mentira, y eso es vital que cambie ; es doloroso ver como esta profesión que nació con unos fines dignos y puros se muere víctima de aquellos que antes eran sus "enemigos", pero que ahora marcan qué y cómo decir las cosas. El periodismo vive de y para la gente. Si eso cambia ya no es periodismo, es un gabinete de comunicación del que más paga. Esperemos que no tenga que volver un nuevo Assange para recordarnos esto.



jueves, 4 de diciembre de 2014

La dictadura del reaccionariado

Voy a ser franco, directo, sin demasiados rodeos esta vez. Esto no es una defensa a ultranza de la piratería, tampoco creo que sea una expresión del hartazgo, casi a modo de explosión, de una persona que se acaba de encontrar con la situación de que están cerrando todos los sitios web gestores y clasificadores de enlaces que llevan a contenidos multimedia, también conocidas como "las páginas donde se ven pelis" (series.ly, películaspepito...).; lo cual no quiere decir que no haya ciertos componentes de todo eso en esta entrada.


Efectivamente, el Gobierno ha elaborado una Ley, el pasado 5 de noviembre, llamada Ley de Propiedad Intelectual. Podéis empezar a calificar esto de comunista, socialista, loco, delincuente... o todo al mismo tiempo, pues mi blog, que forma parte de mi propiedad intelectual, si que es libre, se hace para que se lea (el que quiera leerlo) y para ser sometido a críticas (el que quiera criticar); porque nuevamente volvemos a remarcar como la esencia de una Ley la propiedad, esta vez la intelectual, pero la propiedad. Eso de que el comunismo es el reparto equitativo de la miseria, que pretende abolir la propiedad de todos y mantener una sociedad de la propiedad común, quizá lo explicaremos y desmontaremos otro día, aunque no creo que quepa en un post, pero repito, esto no es un soviet-post, ni un manifiesto ideológico y voy a explicar por qué.



Todos sabemos que las leyes sirven para algo, al menos eso pienso yo, es mi lógica; mi lógica me dice que si queremos mantener una sociedad y vivir en ella es necesario establecer unos derechos y unos deberes, unas limitaciones para que esto sea posible, y poder convivir salvando las diferencias de cada uno a la vez que cubrimos las necesidades; y para esto, en teoría, están las leyes. Hasta ahí todo correcto. Hay quien puede pensar que todos aquellos que accedemos a estas páginas de enlaces a contenidos web somos unos delincuentes y que deberíamos ir al cine, consumir estos productos de propiedad intelectual de forma legal y alejarnos de la delincuencia y la masonería; bien, estoy de acuerdo, soy el primero que me gustaría tener toda mi colección musical en bonitos CD´s con fotos de conciertos, letras de canciones y portadas como la de Robe Iniesta disfrazado de Jesucristo, por no decir que a mi, particularmente, me encanta ir al cine, cuya pantalla y sonido me parecen (igual no es el caso de todos) mejor que la de mi ordenador. El problema no es que a todos los consumidores de propiedad intelectual ilegal (vamos a llamarla así) les encante este mundo y se les dispare la adrenalina cada vez que se descargan una película o una canción, tampoco es nada gratificante al menos para mí, que un grupo de música o un actor "pierda" dinero con mis descargas, esto no es Diario de un rebelde.  






El problema, una vez más, es la economía, es el sistema, son los mercados (de ahí que habilite las críticas relacionadas con ideólogos del siglo XIX y sus manifiestos). Los precios de todos estos productos son abusivos, lejos de la frontera de consumo de la mayoría de la población, lejos de la población. El día que se establezcan unos precios respetables, y con respetables me refiero a la lógica de que estos productos puedan ser pagados y consumidos por la mayoría, la piratería no desaparecerá, pero al menos quedará relegada y supeditada al mercado real, casi marginada. Porque a la gente le gusta consumir el producto con todos los "pluses" y los añadidos que le da el mercado y el consumo legal. Porque hoy en día, y se que no me equivoco, la gente que accede a estos contenidos piratas representan a la gran mayoría, y lo raro, lo marginado, lo que es minoría, el "de vez en cuando" se corresponde con lo consumido de forma legal. 


El Gobierno, una vez más, legisla para los mercados, subiendo el IVA de los productos de propiedad intelectual, dejando el establecimiento de precios de forma casi completa a las grandes multinacionales, siendo el criado de los mercados y las multinacionales, dejando claro que los gobiernos no son el poder, son las herramientas del verdadero poder, los mercados, las multinacionales (Europa es la utopía de las multinacionales, un territorio donde los países se pelean por atraer a las grandes empresas y que rivalizan por ver quien tiene los salarios más bajos, el despido más barato, los menores impuestos o la mayor autonomía para establecer precios). Todo esto, podría ser considerado en términos "marxistas", como la dictadura del reaccionariado, aquellos que se oponen al progreso, que fomentan la desigualdad, que relegan a la delincuencia y al "mercado negro"  la propiedad intelectual, que desean conquistar el espacio donde parecía que la igualdad tenía una cierta esperanza, pequeña, pero cierta, internet. 



martes, 2 de diciembre de 2014

Autocrítica social (más o menos)

"Los políticos son unos chorizos, no hacen otra cosa que robarnos", "votar no sirve de nada, son todos iguales"... estas dos frases, que resumen el pensamiento de otras cientos, miles de afirmaciones, representan el discurso más reiterado por la sociedad española. La sociedad española está desencantada con la política, es más, la sociedad española no cree en la política; muchos españoles incluso se autodefinen como "apolíticos" (como si esto fuera posible...). 


Sin embargo, tras todas estas críticas, tras este desencanto para con la política y los políticos, tras ser decepcionada la ciudadanía una y otra vez, en el único procedimiento, dado que el sistema de democracia representativa español así lo dictamina, donde los ciudadanos tienen un componente de decisión, que en la política es lo mismo que un componente de actuación y de acción, que son las elecciones, los resultados vuelven a ser los mismos. Hay un dicho popular que afirma que el hombre es el único ser que tropieza dos veces con la misma piedra; bien, pues en España no sólo tropezamos con la misma piedra, sino que la elegimos, la legitimamos, nos damos un buen golpe con el tropiezo, nos quejamos, nos levantamos (normalmente muy maltrechos), la volvemos a elegir y vuelve a iniciarse el proceso una y otra vez. Cuando un gobierno, sea del carácter que sea (aunque en la historia de la democracia española el carácter de los dos gobiernos suele tener un componente de igualdad bastante notable) está en el foco de las críticas sociales, levanta incluso el odio de una gran parte de la ciudadanía, es sometido a fuerte presiones sociales, en su último momento tira del último recurso, de su última gran arma, de su salvación, del argumento definitivo, que no es otro que el "estamos legitimados"; y lo peor de todo esto es que tienen razón.



No creo que la democracia sea votar cada 4 años, al igual que no creo que vivir es  que te lata el corazón, por ello no creo que, en determinadas circunstancias, que suelen ser justo las que se dan en  nuestro país, como que un gobierno incumpla su programa electoral o aplique medidas tan impopulares que provoquen movimientos sociales en masa y total descrédito, sirva el argumento de la legitimación; sin embargo, hay que reconocer que este argumento no es un argumento vacío. Las encuestas, años tras años, muestran la impopularidad, no sólo de los gobiernos, sino de la oposición y de los representantes de la política en general, una impopularidad que en ocasiones roza los límites del odio. Pero, y aquí comienza mi autocrítica como sociedad, estos partidos vuelven a ser votados, vuelven a gobernar y vuelven a estar legitimados cuando la situación de relación con los ciudadanos es insostenible. Hay quien también utiliza el argumento del "voto del pueblo es sagrado", argumento que es totalmente válido, casi perfecto, pero este argumento no es el objeto de mi crítica, mi crítica es más simple, casi como un proceso: votamos, nos quejamos, votamos, nos quejamos... y así pasamos la vida, dejando que nos lata el corazón, porque mientras lata el corazón significará que seguimos vivos. 



¿Por qué no probamos a votar de verdad, a quejarnos con absoluto derecho, a no caer en contradicciones, a romper las falsas legitimaciones? Hay quienes se amparan en la deshumanización de la política, que tratan de de separarla del hombre, pero eso es algo imposible, la política sin el hombre no es política, no es nada, no existiría. También están los que tratan de separar a los políticos de la ciudadanía, de deshumanizarlos, al igual que intentan hacer con la política, pero qué son los políticos, señores y señoras, sino el reflejo de la sociedad. ¿Deberíamos seguir echando balones fuera, deshaciéndonos de culpa, haciéndolo más "fácil" o deberíamos empezar a plantearnos que el problema es social, ciudadano, que está en esencia, en las bases y no en la cúpula? También sería conveniente plantearse si queremos seguir viviendo de latidos, o nos vamos a atrever a VIVIR de verdad.


martes, 25 de noviembre de 2014

Que vienen los lobbies!

La Real Academia Española de la lengua (RAE) define lobby como "aquel grupo de personas influyentes, organizado para presionar en favor de determinados intereses"; la RAE es una herramienta de la retórica, de la teoría, evidentemente no puede reflejar toda la realidad, pues su canal o vía por excelencia es la definición, y las definiciones exactas no existen en la realidad. Con estos tres elementos, "grupo de personas influyentes", "presión" e "intereses" tenemos el esqueleto o la esencia del lobby, elementos, que por separado y en una definición de la RAE casi no surten ningún efecto común, ninguna reminiscencia, pero que juntos nos evocan, sin duda alguna, la palabra poder. Cuando hablamos de poder político, que es el poder de organización y administración de lo común, de lo de todos, la palabra lobby cobra una importancia vital, pues los lobbies serían aquellos grupos de personas influyentes que presionan en favor de unos intereses a aquellos que gestionan lo de todos, la política; está claro que darle un rumbo a la gestión pública en favor de unos intereses particulares, por muy influyentes que sean, es una cosa que se podría definir, en el sentido más simple, como mala, negativa; es decir, tendría un sentido peyorativo. Sin embargo, hay quienes quieren normalizar la figura del lobby, despojarla de su sentido peyorativo y hasta darle incluso uno positivo; podemos ver un claro ejemplo en este vídeo: 

En este vídeo, se nos muestra a la figura del lobby como unos amables grupos de presión, representantes de la sociedad (la enfermera, el albañil...) que charlan con el político de turno con el bondadoso objetivo de que el susodicho (al que le gusta el fútbol, por si no os quedó clara la conclusión del vídeo) lleve sus peticiones al lugar donde se gestiona lo público (sea al nivel que sea) y así todos salgan ganando. Sin embargo, es evidente que aquí hay una serie de errores, evidentemente no planeados, los cuales intentaré poner de manifiesto: primero, es evidente, y esto no lo digo yo, sino que lo dice la propia definición, que un albañil y una enfermera no son un grupo de presión, luego no son demasiado influyentes; lo segundo es el tema de la negociación entre los amables lobbies y el político; esta negociación representada por puntos y rayas, suele ser en fiestas de lujo en hoteles o en despachos impecables y limpios, con ingentes cantidades de dinero, yo pongo los elementos, vosotros imaginad, allá cada uno con su mente.





Los lobbies, amigos míos, y por mucho que lo intenten mediante amables vídeos, no podrán ser despojados de su sentido peyorativo, simplemente porque su existencia es negativa en sí. Los lobbies son grupos de presión, los cuales están constituidos por grandes empresas privadas, multinacionales, que son influyentes, sí, pero no por su don de comunicarse con puntos y rayas, sino porque tienen mucho dinero, el cual utilizan para influir en las decisiones de una persona con poder de gestión en lo público, es decir, el político, y esto se llama corrupción, soborno. Los lobbies son aquellos grupos que logran que en la eurocámara se vote en contra de una ley para proteger la alimentación saludable de una población, pero también son los que consiguen que el precio de los medicamentos suba y suba (por no estar su precio regulado por una ley, es decir, a total disposición de las empresas farmacéuticas) o que no existan leyes para favorecer el libre mercado y la libre competencia. Lo peor de todo es que estos intentos por normalizar al lobby y quitarle su sentido peyorativo están dando sus frutos, logrando que en EE.UU se reconozca la actividad del "lobbying", que es lo mismo que decir "estamos influenciados por empresas privadas y legislamos a conveniencia de los mismos". Después del ilustrativo vídeo sobre los lobbies albañiles, aquí os dejo otro; juzgad vosotros cual se adecua más a la realidad:


viernes, 21 de noviembre de 2014

DISCURSO DE NAVIDAD DE DESINFORMADOS 2013

Cada navidad, en Desinformados emitimos un discurso, que nada tiene que ver con el mensaje del Rey, para felicitar las fechas a todos los oyentes y realizar un repaso político del año que se deja atrás. Este año, por supuesto, no será una excepción, y en desinformados emitiremos un nuevo discurso para despedir el año; pero como he visto que ya se está emitiendo el anuncio de la lotería de navidad, me ha entrado el espíritu navideño y he decidido colgar el discurso del año pasado, que como veréis, no está demasiado desfasado. Feliz prenavidad.




Nos llena de orgullo y satisfacción, en estas fechas señaladas, darles este mensaje navideño en nombre de Desinformados, en inforadio, ojo ahí. España está mal, jodidamente mal; la corrupción política aumenta a la par que la desigualdad y la situación de pobreza, relativa, absoluta o lo que os salga de vuestro órgano productor de fetos que Gallardón quiere salvar de los malvados abortistas, en definitiva, pobreza.





 Las leyes aprobadas por un único partido político que tiene mayoría en el Congreso de los honrados diputados portadores de tablets y únicos pasajeros del económico AVE, se siguen sucediendo, sea para pinchar con concertinas a los inmigrantes, potenciales vendedores de CD´s y malvados seres que quitan el trabajo a todos los ESPAÑOLES (con mayúscula) que intenten entrar en este nuestro país, sea para prohibir las reuniones de un número determinado de personas en el perímetro de un edificio de la Administración Pública, pronto privada, o para prohibir retratar fotográficamente a un nada violento policía que disuade pacíficamente agresivas manifestaciones de violentos adoradores, no ya del comunismo come-niños y viola-hijas vírgenes e inocentes, si no de aquellos adoradores de aquello que llaman “democracia real” y que se muestran críticos con esta nuestra CONSTITUCIÓN (en mayúsculas también), la cual no se ha cambiado en 35 años, porque no hace falta, ¿por qué motivo nada lógico, como el avance y el cambio generacional se iba a cambiar este texto quasi religioso-biblíco-místico-profético-intocable, este texto adolfosuareño, de tiempos tan prósperos como los de los baños de Fraga en pantanos contaminados con uranio?, ¡por qué se empeñan los rojos, hijos de una educación productora de ignorantes, la cual es llevada por profesores también rojos e ignorantes, en cambiar nuestra actual monarquía por aquello que llaman república? ¿Es que no os parece entrañable ese señor vestido de militar cuando la situación lo requiere? Ese nuestro REY (por supuesto en mayúsculas) superman de la transición, Dios intocable que Miguel Ángel pintaría desnudo en la bóveda de la capilla sixtina agarrando la mano de los frágiles mortales asfixiados por hipotecas y estafas preferentistas. 



No os preocupéis españoles, nada de esto importa en navidad; tenemos Cortilandia, a personajes ilustres e iconos intelectuales, como Belén Esteban dando las campanadas de este feliz año 2013, las cuales darán la bienvenida a un próspero año 2014, con el PP también, partido que nos saca de la crisis dejando partes de nuestros maltratados cuerpos por el camino, si nos saca... y con el PSOE y Rubalcaba desaparecidos de una política que, la verdad, no es que los necesite mucho. Tenemos educación, privada y maltratada, pero separada entre hombres y mujeres, para que se formen en los valores tradicionales de este nuestro país, pues la separación de penes y vaginas y los crucifijos en las clases deben ser y son una máxima. Tenemos sanidad, para los que paguen costosos medicamentos traidos de paises extranjeros mediante el exitoso y lógico sistema, nada abusivo, del copago. Pero ante todo, españoles, tenemos Desinformados en inforadio, ojo ahí. Muchas gracias y Feliz Navidad.

martes, 18 de noviembre de 2014

CUANDO LA MEMORIA ES UN DELITO

En el año 1977, en el momento más reformista de la santa Transición española, se promulgó otra de esas leyes que a día de hoy siguen formando parte de las tablas de la ley divina, la Ley de amnistía; el motivo de esta ley, afirmaron y afirman muchos, fue el de la conciliación del pueblo español y el de la superación del odio que había generado la dictadura, larga dictadura, de Francisco Franco. Dicha ley posibilitaba, entre otras cosas, la salida de la mayoría de los presos políticos de las cárceles, presos que habían perdido su libertad por luchar, o simplemente discrepar con el régimen franquista. Al menos esto es lo que se dice...






Lo que no se dice es que en aquel momento en España la mayoría de amnistiados por la santa ley no iban a ser presos políticos; lo que no se dice, es que esta ley no era una ley de amnistía para los presos políticos, una ley del perdón y la conciliación con la izquierda, sino que esta ley iba a ser una ley de amnistía general, donde los más favorecidos iban a ser aquellos que más y peores delitos habían cometido, aquellos que usaron hasta la saciedad la tortura, que fusilaron (firmar un fusilamiento solo se diferencia de apretar el gatillo en que es más burocrático), que metieron en las cárceles a aquellos que pensaban en libertad. La ley de amnistía es el perdón forzado de los franquistas, es la reinserción de los mismos, pero sin cumplir condena, sin estar reinsertados. Lo curioso de esta Ley es que aunque se hable de ella en pasado, más que nada porque pertenece al pasado, no podemos permitirnos el lujo de olvidarla, dado que sus consecuencias políticas y su vigencia perdura hasta el día de hoy, como la losa más pesada.



Con esta Ley como arma, el Gobierno español le ha denegado a la justicia argentina la extradición y el juicio de 20 cargos franquistas, entre los que se hayan políticos del régimen que firmaron penas de muerte, así como ejecutores y torturadores del mismo. El motivo, la Ley misma, la cual otorga una amnistía a estos 20 cargos, haciendo que sus delitos (delitos demostrados y comprobados) prescriban. Hoy no hablaremos del por qué debe ser la justicia de otro país, de otro continente, la que intente perseguir delitos contra la humanidad o de por qué en España se proteja y ampare a las personas que cometieron dichos delitos; ni tampoco de los cadáveres de republicanos y opositores al régimen franquista que siguen en las cunetas de nuestras carreteras, ni de las pagas de Suárez, ni de Fraga, ni de Cebrián... estamos hablando de algo más simple, pero que dentro de su simpleza, explica el resto de cosas.



Aquellos santos políticos de nuestra divina Transición impusieron un perdón obligado, concedieron una amnistía imposible (no puede existir ningún tipo de amnistía en delitos de lesa humanidad, por lógica jurídica, por coherencia) que pesa en la historia española a día de hoy. Muchos son los que hablan de que la divina Ley sirvió para cerrar viejas heridas, para reconciliar a un pueblo; lo que quizá no sepan, o no digan, es que no había que reconciliar a ningún pueblo, no había un enfrentamiento entre un pueblo, las "dos españas" murieron con la muerte, el asesinato, de la República; el pueblo pasó a ser uno, un pueblo maltratado, asesinado, torturado por una clase de opresores, los cuales fueron amnistiados (por ellos mismos). La salida negociada del franquismo, también llamada Transición, tuvo como primera consecuencia el abrir una herida histórica más profunda que nunca, más que cualquier otra; la del perdón forzado, la de poner una losa sobre aquellos que ya no podían moverse y que yacen en cunetas, la de no dejar actuar a la justicia, porque eso es indiscutible, siempre hemos sido un país de injustos.








martes, 11 de noviembre de 2014

Concepto: La clase política.

Operación Madeja, operación pokémon , caso Gürtel... todos los días nos levantamos con la actualidad de estos casos con nombres extraordinarios y ridículos; nombres que no son otra cosa que las distintas partes de un entramado de corrupción, de una clase política que ha transformado España en un país corrupto.

Esta transformación ha dado lugar a un imaginario colectivo, el español, que, de alguna manera, ha empezado a "aceptar" este sistema corrupto y esta suerte de robo, prevaricación  y corrupción. La clase política, al menos la que comete estos delitos, se siente empoderada, endiosada, impune, ante esta situación, pues no ha habido castigos ejemplares ni medidas notorias que paralicen esta situación. El imperdonable delito de pervertir lo público, de utilizarlo para fines personales, los cuales directa o indirectamente lleva a fines económicos, ha empezado a hastiar a una población humillada y traicionada por su clase política; el surgimiento de "clase política" diferenciada de los ciudadanos ya está más que consolidado, el hecho de no considerar a los políticos como ciudadanos, o al menos como aquella gente que sirve a lo público (que es la definición fáctica de político) es una realidad palpable, tan palpable como el cansancio y el sentimiento de traición de una población que ha perdido su confianza en esa clase política.

No sabemos si la "nueva ruptura democrática" que proponen las nuevas fuerzas acabará pervirtiéndose y convirtiéndose en clase política, lo que si sabemos es que estas nuevas fuerzas tienen las manos limpias, luego son más políticos que todos aquellos que llevan años gestionando lo público, lo nuestro, lo de todos.

domingo, 9 de noviembre de 2014

¿Autodeterminación? Si, pero real

Creo en la autodeterminación de las personas, es más, creo firmemente en la autodeterminación de los pueblos, que están por encima de las personas, entiéndase la idea, en cuanto éstas deciden constituirse en sociedad, en cuanto deciden crear el denominado como bien común, lo público, lo de todos; sin embargo, he de decir que no creo en la independencia de Cataluña. Quizá el concepto creer no sea el más adecuado para hablar de algo como la independencia de un territorio respecto de otro, pues es un tema con el que se está de acuerdo o no, un tema que no casa muy bien con el concepto "creer", pero yo voy a seguir utilizándolo, pues, como he dicho al principio, creo en la autodeterminación de los pueblos, pero no en la independencia de Cataluña, lo cual justificaré con una serie de motivos:

Lo primero que debería definir un proceso de autodeterminación (el concepto independencia a mi me suena más a cosas como abandonar la costumbre de que tu madre te haga la cama) es la transparencia. El tan de moda sentimiento independentista debe surgir de necesidades reales, debe surgir del pueblo, debe surgir de forma natural; nunca de una clase política que tiene unos objetivos e intereses particulares, electoralistas, económicos... Me explico, es indudable que Cataluña es una Comunidad diferente, con sus "particularidades", entre las cuales la más preciada quizá sea la lengua, pero también el resto de elementos que conforman su cultura, así como su historia, su forma de vida... Nadie puede negar esas particularidades, como nadie puede negar las particularidades del resto de Comunidades. Es cierto que los diferentes Gobiernos españoles no han sabido apreciar dichas particularidades ni resolver las necesidades que como pueblo español y catalán surgían en Cataluña, así como no han sabido resolver las del resto de españoles (a diferencia del Estatut del 2006, el cual nació de un pacto político para gobernar y no como respuesta directa a unas necesidades de un pueblo, nació como una medida de urgencia cuando el "enfermo" necesitaba un tratamiento diferente, nació como una tregua, y las treguas se rompen). La clase política dominante en Cataluña recogió estas necesidades, recogió este afán de progreso y, como buenos publicistas, lo convirtió en independencia, creó una necesidad; esto no significa que la clase política catalana maneje a su antojo a una población con tintes de marioneta, es un trabajo costoso, de calado, un trabajo de gota a gota, un trabajo donde la publicidad y los medios de comunicación se han esforzado sobremanera para lograr un objetivo colosal.





Es curioso, por no decir insultante, que un partido como CiU se proclame como adalid y defensor de una consulta por la independencia al tiempo que niega una consulta a los españoles sobre la Jefatura del Estado, pues este partido que vela por el derecho de autodeterminación, votó en contra de un referéndum sobre la monarquía tras la abdicación del Rey en junio.

También se debe tener en cuenta que las épocas de crisis son un campo abonado para los nacionalismos. La situación española no invita a tener demasiadas ganas de "quedarse", el malestar, que lejos de ser propiamente catalán es de todos los españoles, crece y crece, hasta el punto de poner en riesgo el sistema bipartidista imperante desde el 78, cosa impensable hace unos años. Sin embargo, considero que la "retirada" no es una opción, al menos para aquellos que crean en la democracia y en el progreso. Considero que partidos como ERC, ya no deberían autodenominarse partidos republicanos, pues su republicanismo, estemos de acuerdo o no, ese es otro tema, se ha supeditado al nacionalismo.

Por todo ello, acabaré diciendo que esto, además de una opinión personal, es una defensa a ultranza del seguir construyendo juntos; nadie, ni ningún organismo, debería tener la potestad de constreñir o directamente suprimir el derecho de autodeterminación, los referéndums o las consultas, los catalanes deben tener, al menos, el derecho de ser preguntados sobre su futuro, al igual que el resto de españoles; pero creo que debemos reconsiderar muy seriamente el propósito del 9-N, debemos reconsiderar si esta clase política es la adecuada para ello, y debemos reconsiderar si todavía estamos a tiempo de seguir construyendo juntos, a lo cual yo contesto que por supuesto.