Creo en la autodeterminación de las personas, es más, creo firmemente en la autodeterminación de los pueblos, que están por encima de las personas, entiéndase la idea, en cuanto éstas deciden constituirse en sociedad, en cuanto deciden crear el denominado como bien común, lo público, lo de todos; sin embargo, he de decir que no creo en la independencia de Cataluña. Quizá el concepto creer no sea el más adecuado para hablar de algo como la independencia de un territorio respecto de otro, pues es un tema con el que se está de acuerdo o no, un tema que no casa muy bien con el concepto "creer", pero yo voy a seguir utilizándolo, pues, como he dicho al principio, creo en la autodeterminación de los pueblos, pero no en la independencia de Cataluña, lo cual justificaré con una serie de motivos:
Lo primero que debería definir un proceso de autodeterminación (el concepto independencia a mi me suena más a cosas como abandonar la costumbre de que tu madre te haga la cama) es la transparencia. El tan de moda sentimiento independentista debe surgir de necesidades reales, debe surgir del pueblo, debe surgir de forma natural; nunca de una clase política que tiene unos objetivos e intereses particulares, electoralistas, económicos... Me explico, es indudable que Cataluña es una Comunidad diferente, con sus "particularidades", entre las cuales la más preciada quizá sea la lengua, pero también el resto de elementos que conforman su cultura, así como su historia, su forma de vida... Nadie puede negar esas particularidades, como nadie puede negar las particularidades del resto de Comunidades. Es cierto que los diferentes Gobiernos españoles no han sabido apreciar dichas particularidades ni resolver las necesidades que como pueblo español y catalán surgían en Cataluña, así como no han sabido resolver las del resto de españoles (a diferencia del Estatut del 2006, el cual nació de un pacto político para gobernar y no como respuesta directa a unas necesidades de un pueblo, nació como una medida de urgencia cuando el "enfermo" necesitaba un tratamiento diferente, nació como una tregua, y las treguas se rompen). La clase política dominante en Cataluña recogió estas necesidades, recogió este afán de progreso y, como buenos publicistas, lo convirtió en independencia, creó una necesidad; esto no significa que la clase política catalana maneje a su antojo a una población con tintes de marioneta, es un trabajo costoso, de calado, un trabajo de gota a gota, un trabajo donde la publicidad y los medios de comunicación se han esforzado sobremanera para lograr un objetivo colosal.
Es curioso, por no decir insultante, que un partido como CiU se proclame como adalid y defensor de una consulta por la independencia al tiempo que niega una consulta a los españoles sobre la Jefatura del Estado, pues este partido que vela por el derecho de autodeterminación, votó en contra de un referéndum sobre la monarquía tras la abdicación del Rey en junio.
También se debe tener en cuenta que las épocas de crisis son un campo abonado para los nacionalismos. La situación española no invita a tener demasiadas ganas de "quedarse", el malestar, que lejos de ser propiamente catalán es de todos los españoles, crece y crece, hasta el punto de poner en riesgo el sistema bipartidista imperante desde el 78, cosa impensable hace unos años. Sin embargo, considero que la "retirada" no es una opción, al menos para aquellos que crean en la democracia y en el progreso. Considero que partidos como ERC, ya no deberían autodenominarse partidos republicanos, pues su republicanismo, estemos de acuerdo o no, ese es otro tema, se ha supeditado al nacionalismo.
Por todo ello, acabaré diciendo que esto, además de una opinión personal, es una defensa a ultranza del seguir construyendo juntos; nadie, ni ningún organismo, debería tener la potestad de constreñir o directamente suprimir el derecho de autodeterminación, los referéndums o las consultas, los catalanes deben tener, al menos, el derecho de ser preguntados sobre su futuro, al igual que el resto de españoles; pero creo que debemos reconsiderar muy seriamente el propósito del 9-N, debemos reconsiderar si esta clase política es la adecuada para ello, y debemos reconsiderar si todavía estamos a tiempo de seguir construyendo juntos, a lo cual yo contesto que por supuesto.

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