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martes, 9 de diciembre de 2014

El cuarto (y dormido) poder

Hace ya algo más de 2 años que Julian Assange se refugia en la embajada de Ecuador en Reino Unido; hace ya algo más de 2 años que este "pirata" de la edad moderna es judicialmente perseguido por EE.UU y Suecia, acusado de violación, delitos informáticos, filtración de documentos secretos...pero lo más importante, hace ya algo más de 2 años que el periodismo se convulsionó y quiso volver a la vida.


Nadie sabe si Assange es un violador o un delincuente, por eso no creo que nadie, sin pruebas, pueda atreverse a defender su inocencia, aunque yo, dado que esto es un blog personal, desde mi personal opinión deseo que Assange sea inocente. Sin embargo, en la vida, no existen experiencias puras, ideas puras, ni concepciones puras, es decir, en el caso de que al final resultase que Assange es un violador, y por lo tanto un delincuente, no quita ni debería desprestigiar sus aportaciones en otros campos, pues lo que es innegable de este personaje es que provocó un terremoto que sacudió los cimientos del periodismo, anquilosados, apaciguados, muertos hasta que esta ola provocada por el pirata Assange los zarandeó e hizo que volviesen a cobrar vida; y es innegable que cuando el periodismo está vivo, el poder bien usado es precavido y el mal usado tiembla de miedo.





Pero Assange en este post, al igual que en la realidad, solamente es el leitmotiv de lo que intento poner de relieve, lo cual no es otra cosa que la necesidad del periodismo. El periodismo, quizá no desde su nacimiento pero si desde su profesionalización se constituye como un bien común, un bien al servicio de la gente, que mantiene a la misma informada, y una sociedad informada es una sociedad educada y armada contra el abuso del poder. Sin embargo, este "mecanismo de defensa" que tiene como herramienta el periodismo hace algunos años entró en una dinámica de apaciguamiento, se fue desactivando, permitiendo al poder campar a sus anchas, permitiendo la existencia de documentos secretos, permitiendo abusos, dejando a la sociedad desprotegida. 


Se podría tildar de vergonzoso para la profesión periodística el hecho de que fuera un pirata, un hacker informático el que se rebelase contra el abuso del poder y cargase con la responsabilidad de hacer un periodismo de verdad , pero de los errores se aprende, y en este caso no hay nada mejor que un toque de atención para despertar de un letargo de irresponsabilidad social. Para todos aquellos que estudian periodismo, y seguramente también para los que no lo hacen, no hay otra idea más repetida que la de la crisis del periodismo y su descrédito. Es lógico que la gente le de la espalda a esta profesión, porque hoy en día es darle la espalda a la mentira, y eso es vital que cambie ; es doloroso ver como esta profesión que nació con unos fines dignos y puros se muere víctima de aquellos que antes eran sus "enemigos", pero que ahora marcan qué y cómo decir las cosas. El periodismo vive de y para la gente. Si eso cambia ya no es periodismo, es un gabinete de comunicación del que más paga. Esperemos que no tenga que volver un nuevo Assange para recordarnos esto.



martes, 2 de diciembre de 2014

Autocrítica social (más o menos)

"Los políticos son unos chorizos, no hacen otra cosa que robarnos", "votar no sirve de nada, son todos iguales"... estas dos frases, que resumen el pensamiento de otras cientos, miles de afirmaciones, representan el discurso más reiterado por la sociedad española. La sociedad española está desencantada con la política, es más, la sociedad española no cree en la política; muchos españoles incluso se autodefinen como "apolíticos" (como si esto fuera posible...). 


Sin embargo, tras todas estas críticas, tras este desencanto para con la política y los políticos, tras ser decepcionada la ciudadanía una y otra vez, en el único procedimiento, dado que el sistema de democracia representativa español así lo dictamina, donde los ciudadanos tienen un componente de decisión, que en la política es lo mismo que un componente de actuación y de acción, que son las elecciones, los resultados vuelven a ser los mismos. Hay un dicho popular que afirma que el hombre es el único ser que tropieza dos veces con la misma piedra; bien, pues en España no sólo tropezamos con la misma piedra, sino que la elegimos, la legitimamos, nos damos un buen golpe con el tropiezo, nos quejamos, nos levantamos (normalmente muy maltrechos), la volvemos a elegir y vuelve a iniciarse el proceso una y otra vez. Cuando un gobierno, sea del carácter que sea (aunque en la historia de la democracia española el carácter de los dos gobiernos suele tener un componente de igualdad bastante notable) está en el foco de las críticas sociales, levanta incluso el odio de una gran parte de la ciudadanía, es sometido a fuerte presiones sociales, en su último momento tira del último recurso, de su última gran arma, de su salvación, del argumento definitivo, que no es otro que el "estamos legitimados"; y lo peor de todo esto es que tienen razón.



No creo que la democracia sea votar cada 4 años, al igual que no creo que vivir es  que te lata el corazón, por ello no creo que, en determinadas circunstancias, que suelen ser justo las que se dan en  nuestro país, como que un gobierno incumpla su programa electoral o aplique medidas tan impopulares que provoquen movimientos sociales en masa y total descrédito, sirva el argumento de la legitimación; sin embargo, hay que reconocer que este argumento no es un argumento vacío. Las encuestas, años tras años, muestran la impopularidad, no sólo de los gobiernos, sino de la oposición y de los representantes de la política en general, una impopularidad que en ocasiones roza los límites del odio. Pero, y aquí comienza mi autocrítica como sociedad, estos partidos vuelven a ser votados, vuelven a gobernar y vuelven a estar legitimados cuando la situación de relación con los ciudadanos es insostenible. Hay quien también utiliza el argumento del "voto del pueblo es sagrado", argumento que es totalmente válido, casi perfecto, pero este argumento no es el objeto de mi crítica, mi crítica es más simple, casi como un proceso: votamos, nos quejamos, votamos, nos quejamos... y así pasamos la vida, dejando que nos lata el corazón, porque mientras lata el corazón significará que seguimos vivos. 



¿Por qué no probamos a votar de verdad, a quejarnos con absoluto derecho, a no caer en contradicciones, a romper las falsas legitimaciones? Hay quienes se amparan en la deshumanización de la política, que tratan de de separarla del hombre, pero eso es algo imposible, la política sin el hombre no es política, no es nada, no existiría. También están los que tratan de separar a los políticos de la ciudadanía, de deshumanizarlos, al igual que intentan hacer con la política, pero qué son los políticos, señores y señoras, sino el reflejo de la sociedad. ¿Deberíamos seguir echando balones fuera, deshaciéndonos de culpa, haciéndolo más "fácil" o deberíamos empezar a plantearnos que el problema es social, ciudadano, que está en esencia, en las bases y no en la cúpula? También sería conveniente plantearse si queremos seguir viviendo de latidos, o nos vamos a atrever a VIVIR de verdad.


martes, 25 de noviembre de 2014

Que vienen los lobbies!

La Real Academia Española de la lengua (RAE) define lobby como "aquel grupo de personas influyentes, organizado para presionar en favor de determinados intereses"; la RAE es una herramienta de la retórica, de la teoría, evidentemente no puede reflejar toda la realidad, pues su canal o vía por excelencia es la definición, y las definiciones exactas no existen en la realidad. Con estos tres elementos, "grupo de personas influyentes", "presión" e "intereses" tenemos el esqueleto o la esencia del lobby, elementos, que por separado y en una definición de la RAE casi no surten ningún efecto común, ninguna reminiscencia, pero que juntos nos evocan, sin duda alguna, la palabra poder. Cuando hablamos de poder político, que es el poder de organización y administración de lo común, de lo de todos, la palabra lobby cobra una importancia vital, pues los lobbies serían aquellos grupos de personas influyentes que presionan en favor de unos intereses a aquellos que gestionan lo de todos, la política; está claro que darle un rumbo a la gestión pública en favor de unos intereses particulares, por muy influyentes que sean, es una cosa que se podría definir, en el sentido más simple, como mala, negativa; es decir, tendría un sentido peyorativo. Sin embargo, hay quienes quieren normalizar la figura del lobby, despojarla de su sentido peyorativo y hasta darle incluso uno positivo; podemos ver un claro ejemplo en este vídeo: 

En este vídeo, se nos muestra a la figura del lobby como unos amables grupos de presión, representantes de la sociedad (la enfermera, el albañil...) que charlan con el político de turno con el bondadoso objetivo de que el susodicho (al que le gusta el fútbol, por si no os quedó clara la conclusión del vídeo) lleve sus peticiones al lugar donde se gestiona lo público (sea al nivel que sea) y así todos salgan ganando. Sin embargo, es evidente que aquí hay una serie de errores, evidentemente no planeados, los cuales intentaré poner de manifiesto: primero, es evidente, y esto no lo digo yo, sino que lo dice la propia definición, que un albañil y una enfermera no son un grupo de presión, luego no son demasiado influyentes; lo segundo es el tema de la negociación entre los amables lobbies y el político; esta negociación representada por puntos y rayas, suele ser en fiestas de lujo en hoteles o en despachos impecables y limpios, con ingentes cantidades de dinero, yo pongo los elementos, vosotros imaginad, allá cada uno con su mente.





Los lobbies, amigos míos, y por mucho que lo intenten mediante amables vídeos, no podrán ser despojados de su sentido peyorativo, simplemente porque su existencia es negativa en sí. Los lobbies son grupos de presión, los cuales están constituidos por grandes empresas privadas, multinacionales, que son influyentes, sí, pero no por su don de comunicarse con puntos y rayas, sino porque tienen mucho dinero, el cual utilizan para influir en las decisiones de una persona con poder de gestión en lo público, es decir, el político, y esto se llama corrupción, soborno. Los lobbies son aquellos grupos que logran que en la eurocámara se vote en contra de una ley para proteger la alimentación saludable de una población, pero también son los que consiguen que el precio de los medicamentos suba y suba (por no estar su precio regulado por una ley, es decir, a total disposición de las empresas farmacéuticas) o que no existan leyes para favorecer el libre mercado y la libre competencia. Lo peor de todo es que estos intentos por normalizar al lobby y quitarle su sentido peyorativo están dando sus frutos, logrando que en EE.UU se reconozca la actividad del "lobbying", que es lo mismo que decir "estamos influenciados por empresas privadas y legislamos a conveniencia de los mismos". Después del ilustrativo vídeo sobre los lobbies albañiles, aquí os dejo otro; juzgad vosotros cual se adecua más a la realidad:


viernes, 21 de noviembre de 2014

DISCURSO DE NAVIDAD DE DESINFORMADOS 2013

Cada navidad, en Desinformados emitimos un discurso, que nada tiene que ver con el mensaje del Rey, para felicitar las fechas a todos los oyentes y realizar un repaso político del año que se deja atrás. Este año, por supuesto, no será una excepción, y en desinformados emitiremos un nuevo discurso para despedir el año; pero como he visto que ya se está emitiendo el anuncio de la lotería de navidad, me ha entrado el espíritu navideño y he decidido colgar el discurso del año pasado, que como veréis, no está demasiado desfasado. Feliz prenavidad.




Nos llena de orgullo y satisfacción, en estas fechas señaladas, darles este mensaje navideño en nombre de Desinformados, en inforadio, ojo ahí. España está mal, jodidamente mal; la corrupción política aumenta a la par que la desigualdad y la situación de pobreza, relativa, absoluta o lo que os salga de vuestro órgano productor de fetos que Gallardón quiere salvar de los malvados abortistas, en definitiva, pobreza.





 Las leyes aprobadas por un único partido político que tiene mayoría en el Congreso de los honrados diputados portadores de tablets y únicos pasajeros del económico AVE, se siguen sucediendo, sea para pinchar con concertinas a los inmigrantes, potenciales vendedores de CD´s y malvados seres que quitan el trabajo a todos los ESPAÑOLES (con mayúscula) que intenten entrar en este nuestro país, sea para prohibir las reuniones de un número determinado de personas en el perímetro de un edificio de la Administración Pública, pronto privada, o para prohibir retratar fotográficamente a un nada violento policía que disuade pacíficamente agresivas manifestaciones de violentos adoradores, no ya del comunismo come-niños y viola-hijas vírgenes e inocentes, si no de aquellos adoradores de aquello que llaman “democracia real” y que se muestran críticos con esta nuestra CONSTITUCIÓN (en mayúsculas también), la cual no se ha cambiado en 35 años, porque no hace falta, ¿por qué motivo nada lógico, como el avance y el cambio generacional se iba a cambiar este texto quasi religioso-biblíco-místico-profético-intocable, este texto adolfosuareño, de tiempos tan prósperos como los de los baños de Fraga en pantanos contaminados con uranio?, ¡por qué se empeñan los rojos, hijos de una educación productora de ignorantes, la cual es llevada por profesores también rojos e ignorantes, en cambiar nuestra actual monarquía por aquello que llaman república? ¿Es que no os parece entrañable ese señor vestido de militar cuando la situación lo requiere? Ese nuestro REY (por supuesto en mayúsculas) superman de la transición, Dios intocable que Miguel Ángel pintaría desnudo en la bóveda de la capilla sixtina agarrando la mano de los frágiles mortales asfixiados por hipotecas y estafas preferentistas. 



No os preocupéis españoles, nada de esto importa en navidad; tenemos Cortilandia, a personajes ilustres e iconos intelectuales, como Belén Esteban dando las campanadas de este feliz año 2013, las cuales darán la bienvenida a un próspero año 2014, con el PP también, partido que nos saca de la crisis dejando partes de nuestros maltratados cuerpos por el camino, si nos saca... y con el PSOE y Rubalcaba desaparecidos de una política que, la verdad, no es que los necesite mucho. Tenemos educación, privada y maltratada, pero separada entre hombres y mujeres, para que se formen en los valores tradicionales de este nuestro país, pues la separación de penes y vaginas y los crucifijos en las clases deben ser y son una máxima. Tenemos sanidad, para los que paguen costosos medicamentos traidos de paises extranjeros mediante el exitoso y lógico sistema, nada abusivo, del copago. Pero ante todo, españoles, tenemos Desinformados en inforadio, ojo ahí. Muchas gracias y Feliz Navidad.

martes, 11 de noviembre de 2014

Concepto: La clase política.

Operación Madeja, operación pokémon , caso Gürtel... todos los días nos levantamos con la actualidad de estos casos con nombres extraordinarios y ridículos; nombres que no son otra cosa que las distintas partes de un entramado de corrupción, de una clase política que ha transformado España en un país corrupto.

Esta transformación ha dado lugar a un imaginario colectivo, el español, que, de alguna manera, ha empezado a "aceptar" este sistema corrupto y esta suerte de robo, prevaricación  y corrupción. La clase política, al menos la que comete estos delitos, se siente empoderada, endiosada, impune, ante esta situación, pues no ha habido castigos ejemplares ni medidas notorias que paralicen esta situación. El imperdonable delito de pervertir lo público, de utilizarlo para fines personales, los cuales directa o indirectamente lleva a fines económicos, ha empezado a hastiar a una población humillada y traicionada por su clase política; el surgimiento de "clase política" diferenciada de los ciudadanos ya está más que consolidado, el hecho de no considerar a los políticos como ciudadanos, o al menos como aquella gente que sirve a lo público (que es la definición fáctica de político) es una realidad palpable, tan palpable como el cansancio y el sentimiento de traición de una población que ha perdido su confianza en esa clase política.

No sabemos si la "nueva ruptura democrática" que proponen las nuevas fuerzas acabará pervirtiéndose y convirtiéndose en clase política, lo que si sabemos es que estas nuevas fuerzas tienen las manos limpias, luego son más políticos que todos aquellos que llevan años gestionando lo público, lo nuestro, lo de todos.