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martes, 24 de noviembre de 2015

Sala virtual de prensa, una herramienta clave de comunicación con la prensa

Si de herramientas hay que hablar, no cabe duda de que el mayor valor que se le puede sacar a una depende directamente de su utilidad; eso es una herramienta, un medio que debe servir de utilidad para llegar a un fin. El fin del periodismo es informar, luego la fórmula sobre lo que debería ser una buena herramienta periodística viene dada: una herramienta que nos permita dar información, o bien buscar y recopilar información. Como para dar información nos servimos de una serie de medios conocidos por todos (televisión, cámaras, ordenador, micrófono, teclados, radio...) sería muy interesante centrarse en aquellas herramientas que nos sirven a los periodistas para buscar información. El buen hacer del periodista, su valor, reside en muchas ocasiones en la capacidad de buscar información fiable, confiable y de calidad ("un periodista valen lo que valen sus fuentes", dijo alguien en alguna ocasión). Sin embargo, hay que reconocer que, en la actualidad, existen una serie de herramientas que facilitan mucho la búsqueda de la información al periodista. La sala virtual de prensa es una de ellas. Hoy en día, y por mi experiencia profesional, son muchas las organizaciones que disponen de un espacio en sus páginas web donde existe un apartado dirigido a la prensa; en algunas organizaciones, ese apartado es exclusivo (como en las agencias de noticias, donde tienes que pagar para acceder al mismo, o en instituciones y organismos públicos, como el servicio de emergencias del 112, para el que necesitas estar acreditado como medio para acceder), pero en otras, como en el caso del evento Festival de Jazz de Madrid 2015, que nos servirá de ejemplo, el acceso es público y gratuito.

Sólo hace falta lanzar una primera mirada al espacio para entender su funcionamiento y comprender dónde reside su utilidad. En el caso del festival de jazz, el apartado te ofrece una serie de elementos a los que puedes acceder y que facilitan sobremanera la labor del periodista. En cuatro clicks puedes disponer del programa del evento, el cual incluye una descripción minuciosa de cada artista (desgraciadamente no todos los periodistas que escriben sobre jazz saben sobre jazz, y esto lo sabe la gente de comunicación del festival), del cartel del mismo, de fotos para acompañar las noticias y de una larga lista de las reseñas que ha tenido el festival en los diferentes medios (también nos facilita copiar); toda esta información, en cuatro clicks. Creo que el concepto de utilidad ha quedado bastante claro.


El hecho de disponer de toda una base de datos e información clasificada, organizada y categorizada de manera que su búsqueda resulta bastante fácil (y un periodista no está acostumbrado a encontrar las cosas fácilmente) constituye uno de los mayores avances del sector encargado de aglutinar todos aquellos elementos que tienen que ver con la circulación de información entre periodistas, con las fuentes, la intracomunicación. Cuando un periodista trabaja, necesita disponer de toda la información posible para completar con éxito su tarea, y, sin duda, la sala de prensa virtual es un gran avance en esta materia. Todas aquellas herramientas que faciliten la comunicación, en cualquiera de sus niveles, son una buena noticia, tanto para la profesión como para el mundo en general.
 

martes, 9 de diciembre de 2014

El cuarto (y dormido) poder

Hace ya algo más de 2 años que Julian Assange se refugia en la embajada de Ecuador en Reino Unido; hace ya algo más de 2 años que este "pirata" de la edad moderna es judicialmente perseguido por EE.UU y Suecia, acusado de violación, delitos informáticos, filtración de documentos secretos...pero lo más importante, hace ya algo más de 2 años que el periodismo se convulsionó y quiso volver a la vida.


Nadie sabe si Assange es un violador o un delincuente, por eso no creo que nadie, sin pruebas, pueda atreverse a defender su inocencia, aunque yo, dado que esto es un blog personal, desde mi personal opinión deseo que Assange sea inocente. Sin embargo, en la vida, no existen experiencias puras, ideas puras, ni concepciones puras, es decir, en el caso de que al final resultase que Assange es un violador, y por lo tanto un delincuente, no quita ni debería desprestigiar sus aportaciones en otros campos, pues lo que es innegable de este personaje es que provocó un terremoto que sacudió los cimientos del periodismo, anquilosados, apaciguados, muertos hasta que esta ola provocada por el pirata Assange los zarandeó e hizo que volviesen a cobrar vida; y es innegable que cuando el periodismo está vivo, el poder bien usado es precavido y el mal usado tiembla de miedo.





Pero Assange en este post, al igual que en la realidad, solamente es el leitmotiv de lo que intento poner de relieve, lo cual no es otra cosa que la necesidad del periodismo. El periodismo, quizá no desde su nacimiento pero si desde su profesionalización se constituye como un bien común, un bien al servicio de la gente, que mantiene a la misma informada, y una sociedad informada es una sociedad educada y armada contra el abuso del poder. Sin embargo, este "mecanismo de defensa" que tiene como herramienta el periodismo hace algunos años entró en una dinámica de apaciguamiento, se fue desactivando, permitiendo al poder campar a sus anchas, permitiendo la existencia de documentos secretos, permitiendo abusos, dejando a la sociedad desprotegida. 


Se podría tildar de vergonzoso para la profesión periodística el hecho de que fuera un pirata, un hacker informático el que se rebelase contra el abuso del poder y cargase con la responsabilidad de hacer un periodismo de verdad , pero de los errores se aprende, y en este caso no hay nada mejor que un toque de atención para despertar de un letargo de irresponsabilidad social. Para todos aquellos que estudian periodismo, y seguramente también para los que no lo hacen, no hay otra idea más repetida que la de la crisis del periodismo y su descrédito. Es lógico que la gente le de la espalda a esta profesión, porque hoy en día es darle la espalda a la mentira, y eso es vital que cambie ; es doloroso ver como esta profesión que nació con unos fines dignos y puros se muere víctima de aquellos que antes eran sus "enemigos", pero que ahora marcan qué y cómo decir las cosas. El periodismo vive de y para la gente. Si eso cambia ya no es periodismo, es un gabinete de comunicación del que más paga. Esperemos que no tenga que volver un nuevo Assange para recordarnos esto.