jueves, 4 de diciembre de 2014

La dictadura del reaccionariado

Voy a ser franco, directo, sin demasiados rodeos esta vez. Esto no es una defensa a ultranza de la piratería, tampoco creo que sea una expresión del hartazgo, casi a modo de explosión, de una persona que se acaba de encontrar con la situación de que están cerrando todos los sitios web gestores y clasificadores de enlaces que llevan a contenidos multimedia, también conocidas como "las páginas donde se ven pelis" (series.ly, películaspepito...).; lo cual no quiere decir que no haya ciertos componentes de todo eso en esta entrada.


Efectivamente, el Gobierno ha elaborado una Ley, el pasado 5 de noviembre, llamada Ley de Propiedad Intelectual. Podéis empezar a calificar esto de comunista, socialista, loco, delincuente... o todo al mismo tiempo, pues mi blog, que forma parte de mi propiedad intelectual, si que es libre, se hace para que se lea (el que quiera leerlo) y para ser sometido a críticas (el que quiera criticar); porque nuevamente volvemos a remarcar como la esencia de una Ley la propiedad, esta vez la intelectual, pero la propiedad. Eso de que el comunismo es el reparto equitativo de la miseria, que pretende abolir la propiedad de todos y mantener una sociedad de la propiedad común, quizá lo explicaremos y desmontaremos otro día, aunque no creo que quepa en un post, pero repito, esto no es un soviet-post, ni un manifiesto ideológico y voy a explicar por qué.



Todos sabemos que las leyes sirven para algo, al menos eso pienso yo, es mi lógica; mi lógica me dice que si queremos mantener una sociedad y vivir en ella es necesario establecer unos derechos y unos deberes, unas limitaciones para que esto sea posible, y poder convivir salvando las diferencias de cada uno a la vez que cubrimos las necesidades; y para esto, en teoría, están las leyes. Hasta ahí todo correcto. Hay quien puede pensar que todos aquellos que accedemos a estas páginas de enlaces a contenidos web somos unos delincuentes y que deberíamos ir al cine, consumir estos productos de propiedad intelectual de forma legal y alejarnos de la delincuencia y la masonería; bien, estoy de acuerdo, soy el primero que me gustaría tener toda mi colección musical en bonitos CD´s con fotos de conciertos, letras de canciones y portadas como la de Robe Iniesta disfrazado de Jesucristo, por no decir que a mi, particularmente, me encanta ir al cine, cuya pantalla y sonido me parecen (igual no es el caso de todos) mejor que la de mi ordenador. El problema no es que a todos los consumidores de propiedad intelectual ilegal (vamos a llamarla así) les encante este mundo y se les dispare la adrenalina cada vez que se descargan una película o una canción, tampoco es nada gratificante al menos para mí, que un grupo de música o un actor "pierda" dinero con mis descargas, esto no es Diario de un rebelde.  






El problema, una vez más, es la economía, es el sistema, son los mercados (de ahí que habilite las críticas relacionadas con ideólogos del siglo XIX y sus manifiestos). Los precios de todos estos productos son abusivos, lejos de la frontera de consumo de la mayoría de la población, lejos de la población. El día que se establezcan unos precios respetables, y con respetables me refiero a la lógica de que estos productos puedan ser pagados y consumidos por la mayoría, la piratería no desaparecerá, pero al menos quedará relegada y supeditada al mercado real, casi marginada. Porque a la gente le gusta consumir el producto con todos los "pluses" y los añadidos que le da el mercado y el consumo legal. Porque hoy en día, y se que no me equivoco, la gente que accede a estos contenidos piratas representan a la gran mayoría, y lo raro, lo marginado, lo que es minoría, el "de vez en cuando" se corresponde con lo consumido de forma legal. 


El Gobierno, una vez más, legisla para los mercados, subiendo el IVA de los productos de propiedad intelectual, dejando el establecimiento de precios de forma casi completa a las grandes multinacionales, siendo el criado de los mercados y las multinacionales, dejando claro que los gobiernos no son el poder, son las herramientas del verdadero poder, los mercados, las multinacionales (Europa es la utopía de las multinacionales, un territorio donde los países se pelean por atraer a las grandes empresas y que rivalizan por ver quien tiene los salarios más bajos, el despido más barato, los menores impuestos o la mayor autonomía para establecer precios). Todo esto, podría ser considerado en términos "marxistas", como la dictadura del reaccionariado, aquellos que se oponen al progreso, que fomentan la desigualdad, que relegan a la delincuencia y al "mercado negro"  la propiedad intelectual, que desean conquistar el espacio donde parecía que la igualdad tenía una cierta esperanza, pequeña, pero cierta, internet. 



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