La belleza de una obra, el nombre y el
talento del artista, lo etéreo, lo intocable, el arte. Todas las
críticas artísticas siguen un patrón de contenidos, un tema
recurrente del que no se pueden salir, pues ya no serían críticas
de arte, sino otra cosa. Todas hacen su propio esfuerzo por retratar
la calidad (o la poca calidad, según lo que haya desayunado el
crítico) de una obra determinada, la genialidad de su creador, los
rasgos bellos, los racionales, la justificación de la pintura, la
escultura, el grabado... Qué bonito es el mundo del arte, reflejando
el interior del hombre, su máxima expresión de creatividad,
formando parte de eso que llamamos cultura y que abarca desde nuestra
lengua y nuestros cuadros hasta el hecho de aderezar nuestros caldos
con fideos, piedras o escarabajos, eso que muchas veces nos
identifica y nos diferencia del resto, eso que tanto le gusta al
hombre. Pero hasta el arte forma parte de un sistema de producción,
hasta el arte cotiza en bolsa. También los artistas necesitan comer
caldos, de fideos o de escarabajos, pero necesitan alimentarse,
vivir, dormir entre cuatro paredes y, quien sabe, hasta tener un
coche con el que poder desplazarse a pintar un paisaje, o a ver a sus
madres, o a recoger a sus hijos a la escuela. La labor de un
galerista está en la sombra; se asemeja mucho a la de un
representante, y también tiene mucho de los antiguos mecenas que
financiaban las obras de los artistas para que éstas pudieran
hacerse visibles y revelarse ante el público.
Alberto Cornejo, director de la GaleríaBAT Alberto Cornejo de Madrid, lo tiene claro, "un galerista es
el intermediario entre el artista y los coleccionistas, las
instituciones y los museos", es decir, los compradores de los
que depende que el artista vaya a recoger a sus hijos al colegio en
coche o en bicicleta. Esta galería madrileña dedicada al arte
contemporáneo nace oficialmente en 1977, aunque la suerte no le
sonríe, "el mundo del arte no es un camino de rosas", y
tiene que verse obligada a probar fortuna una segunda vez, en 1986,
donde consigue afianzarse hasta la actualidad, llegando a participar
en ferias como ARCO o Art Lisboa. Su punto fuerte, y excluxivo, es el
arte contempóraneo, y su valor añadido, el arte también puede
tener valores añadidos, es la puesta en contacto de jóvenes
artistas desconocidos, de apuestas o inversiones, con auténticos
mastodontes del mundillo, es decir, los caballos ganadores, los
veteranos que aseguran ventas y afluencia de público en sus
exposiciones (la Galería BAT ha llegado a exponer obras de Joan
Miró). No es conocido el mundo de los galeristas, ni su oficio, que
básicamente, aunque a mí no me parece tan básico, consiste en
"separar el grano de la paja", lo que se traduce en
aglutinar numerosos conocimientos sobre arte con los que poder tener
una visión crítica para saber diferenciar caballos ganadores, esto
es, artistas prometedores, de otros que no lo son tanto. Cornejo
declara que el arte contemporáneo "es rentable con
matizaciones", tantas como el propio arte en sí, tan subjetivas
como la visión del artista, o incluso más, como la del comprador.
El director de BAT afira que"Mantener una galería viva no
resulta nada fácil", y explica que en muchas ocasiones es
necesario "aportar capital personal para llevar a cabo algunas
acciones". El arte es muy inestable, subjetivo, es ese mismo
mundo en el que Van Gogh murió arruinado y sin oreja, mientras
Duchamp le lanzaba un urinario firmado a los expertos de la Academia
de Arte francesa y éstos lo convertían en una de las obras más
recordadas de los movimientos artísticos contemporáneos. Y toda
esta inestabilidad entraña riesgos, muchos riesgos, especialmente
económicos.
Tampoco se escapa el mundo del arte del
tsunami de las redes sociales y de las nuevas tecnologías. En BAT el
olfato de los galeristas no sólo sirve para distinguir el olor de
una buena obra del olor de una mala, sino para ser conscientes de los
fenómenos que pueden cambiar y que están cambiando el paradigma, la
forma de comerciar en el arte. Cornejo habla de internet, de las
redes sociales y de "lo imprescindible que es globalizarse y
utilizar los nuevos recursos para canalizar las acciones que se
hacen". No parece un mensaje propio de alguien del mundo del
arte, pero, y para ponerlo de relieve existe este artículo, el arte
también tiene una cara sólida, superficial, tangible y, por lo
tanto, comercializable, casi tan necesaria como la belleza y lo
etéreo. Ahí es donde se mueve un galerista, a caballo entre la
belleza y el negocio, en la belleza del negocio.
Alberto Cornejo de
Curros.
Director de la Galería BAT Alberto
Cornejo de Madrid.
Nació en 1951.
Maestro Industrial. Cursó estudios de Ingeniería Industrial
e Historia del Arte.
Con veinticinco años monta su primera galería.
Durante diez años dirige su propia Academia de Dibujo y
pintura donde, con un nutrido grupo de profesionales de licenciados en Bellas
Artes, se prepara a los alumnos para la entrada en la Escuela de Bellas Artes,
así como la asignatura de Arquitectura de Análisis de Formas. También se
prepara a los alumnos para la entrada en la Escuela de Restauración con las técnicas de Reintegración
al Regatino.
Paralelamente comienza a editar obra gráfica de artistas
contemporáneos españoles.
En 1986, la galería BAT alberto cornejo reanuda su proyecto
galerístico el cual continúa a día de hoy cumpliendo este año 2016, los treinta
años de andadura ininterrumpida.
Galería BAT Alberto
Cornejo
Fundada
en 1986, se dedica esencialmente a la promoción, edición y exhibición nacional
e internacional de Artistas contemporáneos. La galería BAT trabaja con un
concepto ecléctico, combinando exposiciones de artistas consagrados con jóvenes
creadores en una multiplicidad de expresiones tales como: Pintura, Escultura, y
Ediciones de Obra Gráfica Original.
En el
año 1994 realizamos una exposición titulada:
Miró 100 años después, Exposición-Homenaje a Joan Miró. Esculturas y grabados de Miró,
acompañadas de de Pinturas y dibujos de: Rafael Canogar, Joaquín Capa, Luis
Feito, Joan Hernández-Pijúan, Antonio Lorenzo, Robert Llimós, Albert Ràfols
Casamada, Gerardo Rueda y Perico pastor.
Las
esculturas de Miró de grandes dimensiones, son sin duda las obras más importantes
que han estado albergadas en la galería.
La
galería BAT alberto cornejo ha participado desde 1986 en Ferias de Arte
Contemporáneo tales como ARCO, Art Basel Edition, Art Chicago, Art Lisboa, etc.
y Art Madrid de la cual es miembro Fundador.
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