jueves, 26 de noviembre de 2015

La cuenta de Instagram que hizo que Renoir apestara

¿Qué pasaría si, de repente, un movimiento surgido en internet lanzase la idea de que la pintura de Goya es mala, o la de Velázquez o que la Sagrada Familia de Antoni Gaudí es una obra arquitectónica mediocre y sin gusto? Esa es la esencia de 'Renoir Sucks', un movimiento surgido en la red social Instagram que critica la pintura del impresionista Auguste Renoir con calificativos como “apestosa”, “amorfa” o “empalagosa” y reivindica la retirada de los museos de las obras del autor. Este movimiento, que ha llegado a solicitar al presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, que ponga una denuncia oficial contra el pintor por la poca calidad de su técnica para que sus obras sean inmediatamente retiradas de los principales museos de arte contemporáneo de América, aglutina a más de 10.000 seguidores en su cuenta. Violeta Izquierdo Expósito, doctora en Historia del Arte y profesora de Movimientos Artísticos Contemporáneos de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, destaca la forma “tosca y maleducada en que este grupo hace sus reivindicaciones”, aunque admite que “sus acciones están muy bien pensadas para generar reacciones y atraer el foco de la sociedad, en especial de aquella relacionada de alguna manera con la cultura”; entre los actos reivindicativos de este grupo están las manifestaciones a las puertas de museos y galerías de arte contemporáneo sosteniendo pancartas llenas de insultos hacia la obra del artista. Izquierdo afirma que las críticas de este grupo “son muy exageradas” y que “Renoir es uno de los grandes pintores, no sólo del impresionismo, sino también de la vanguardia; es incuestionable”. Sin embargo, la experta en historia del arte admite que “la última etapa de Renoir ni pertenece al impresionismo ni está a la altura de sus mejores obras”, pero matiza que “todo artista, incluso todo movimiento, tiene un desarrollo que va desde los inicios, pasando por los mayores hitos y obras cumbres hasta llegar a la decadencia, tal y como pasó con el Rococó, que no es más que el final del Barroco”. Izquierdo también destaca la importancia de Renoir dentro del impresionismo, ya que “fue el único de los impresionistas que destacó en el tratamiento de la figura humana; Manet se fijó en el agua, Sisley en el paisaje rural y Pisarro en el urbano; Renoir aporta mucho al movimiento”. La experta concluye destacando “el riesgo que supone cuestionar a un artista de la vanguardia por su técnica, ya que precisamente la vanguardia consiste en romper con lo establecido, lo que llevó, en muchas ocasiones, a deformar la figura humana hasta llegar a la abstracción más pura” y añade que “quien critique a un artista por esto no entiende el concepto de vanguardia y, por lo tanto, la historia del arte contemporáneo”.

A pesar de que el movimiento surgido en las redes pueda parecer muy provocador hasta niveles que rozan lo obsceno, existen varios ejemplos dentro de la historia del arte que han tratado de romper con lo establecido a través de una crítica maleducada y tosca, como el Dadaísmo, donde uno de sus máximos exponentes, Marcel Duchamp, le pintó un bigote a la Mona Lisa de Leonardo Da Vinci y expuso un retrete firmado como si fuera una auténtica obra de arte. En la actualidad, el Dadaísmo es considerado como una de las vanguardias más importantes del siglo XX. No se puede saber con certeza si el verdadero objetivo de 'Renoir sucks' es el de acabar con las obras del artista fuera de los museos, pero sí se puede manejar como opción el hecho de que se trate de una manifestación de arte conceptual que quizá sólo trata de comprobar las reacciones producidas al cuestionar un tema, en este caso un personaje, incuestionable, un símbolo que nunca se había puesto en duda, una de las bases inamovibles de la sociedad y de la cultura.



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