¿Qué pasaría si, de
repente, un movimiento surgido en internet lanzase la idea de que la
pintura de Goya es mala, o la de Velázquez o que la Sagrada Familia
de Antoni Gaudí es una obra arquitectónica mediocre y sin gusto?
Esa es la esencia de 'Renoir Sucks', un movimiento surgido en la red
social Instagram que critica la pintura del impresionista Auguste
Renoir con calificativos como “apestosa”, “amorfa” o
“empalagosa” y reivindica la retirada de los museos de las obras
del autor. Este movimiento, que ha llegado a solicitar al presidente
de los Estados Unidos, Barack Obama, que ponga una denuncia oficial
contra el pintor por la poca calidad de su técnica para que sus
obras sean inmediatamente retiradas de los principales museos de arte
contemporáneo de América, aglutina a más de 10.000 seguidores en
su cuenta. Violeta Izquierdo Expósito, doctora en Historia del Arte
y profesora de Movimientos Artísticos Contemporáneos de la Facultad
de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de
Madrid, destaca la forma “tosca y maleducada en que este grupo hace
sus reivindicaciones”, aunque admite que “sus acciones están muy
bien pensadas para generar reacciones y atraer el foco de la
sociedad, en especial de aquella relacionada de alguna manera con la
cultura”; entre los actos reivindicativos de este grupo están las
manifestaciones a las puertas de museos y galerías de arte
contemporáneo sosteniendo pancartas llenas de insultos hacia la obra
del artista. Izquierdo afirma que las críticas de este grupo “son
muy exageradas” y que “Renoir es uno de los grandes pintores, no
sólo del impresionismo, sino también de la vanguardia; es
incuestionable”. Sin embargo, la experta en historia del arte
admite que “la última etapa de Renoir ni pertenece al
impresionismo ni está a la altura de sus mejores obras”, pero
matiza que “todo artista, incluso todo movimiento, tiene un
desarrollo que va desde los inicios, pasando por los mayores hitos y
obras cumbres hasta llegar a la decadencia, tal y como pasó con el
Rococó, que no es más que el final del Barroco”. Izquierdo
también destaca la importancia de Renoir dentro del impresionismo,
ya que “fue el único de los impresionistas que destacó en el
tratamiento de la figura humana; Manet se fijó en el agua, Sisley en
el paisaje rural y Pisarro en el urbano; Renoir aporta mucho al
movimiento”. La experta concluye destacando “el riesgo que supone
cuestionar a un artista de la vanguardia por su técnica, ya que
precisamente la vanguardia consiste en romper con lo establecido, lo
que llevó, en muchas ocasiones, a deformar la figura humana hasta
llegar a la abstracción más pura” y añade que “quien critique
a un artista por esto no entiende el concepto de vanguardia y, por lo
tanto, la historia del arte contemporáneo”.
A pesar de que el movimiento
surgido en las redes pueda parecer muy provocador hasta niveles que
rozan lo obsceno, existen varios ejemplos dentro de la historia del
arte que han tratado de romper con lo establecido a través de una
crítica maleducada y tosca, como el Dadaísmo, donde uno de sus
máximos exponentes, Marcel Duchamp, le pintó un bigote a la Mona
Lisa de Leonardo Da Vinci y expuso un retrete firmado como si fuera
una auténtica obra de arte. En la actualidad, el Dadaísmo es
considerado como una de las vanguardias más importantes del siglo
XX. No se puede saber con certeza si el verdadero objetivo de
'Renoir sucks' es el de acabar con las obras del artista fuera de los
museos, pero sí se puede manejar como opción el hecho de que se
trate de una manifestación de arte conceptual que quizá sólo trata
de comprobar las reacciones producidas al cuestionar un tema, en este
caso un personaje, incuestionable, un símbolo que nunca se había
puesto en duda, una de las bases inamovibles de la sociedad y de la
cultura.
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