miércoles, 2 de diciembre de 2015

Muere Vargas Llosa, muere el boom

Ayer, 2 de noviembre, murió en Madrid a los 79 años el escritor peruano Mario Vargas Llosa. El novelista y ensayista hispanoamericano está considerado como uno de los autores contemporáneos más importantes, cuya obra ha sido reconocida con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras (1986) y el Premio Nobel de Literatura (2010). El autor deja un legado en el que se incluyen varias de las obras literarias más importantes de la contemporaneidad, como La Ciudad y los perros (1962), Conversación en la Catedral (1969) o La fiesta del chivo (2000).

Vargas Llosa, hijo único, nació en el seno de una familia de clase media en la ciudad peruana de Arequipa. Estudió en un colegio militar, situación que le marcaría y que impregnaría su primera obra, La Ciudad y los Perros, donde el autor muestra con un descarado sentido de la realidad cómo influyen en la formación y conformación de la persona, la persona adulta, todas y cada una de las experiencias vividas, a través del ejemplo de varios niños que estudian en un colegio militar regido por una agresiva disciplina propia de la época y que luego se incorporan y pasan a formar parte de la sociedad civil. Escritor contemporáneo en el mayor sentido de la palabra, capaz de beber en las fuentes y mezclar los géneros de autores tan dispares como Flaubert, William Faulkner o Gabriel García Márquez, fue uno de los defensores de la novela total y el encargado de dar el pistoletazo de salida a lo que se dio a conocer como el Boom literario latinoamericano, la etapa dorada de latinoamércia en cuanto a producción y calidad de obras literarias. Vargas Llosa también fue un maestro a la hora de describir realidades a través de historias ficticias, en su caso realidades históricas como las de su Perú natal o la de República Dominicana, esta última fielmente reflejada en la obra La fiesta del chivo, donde hace gala de su estilo fusionando elementos de la realidad recogidos en documentos históricos con otros cuya única fuente residía en su imaginación. Escritor polifacético, también se atrevió a literalizar el amor, creando, a través de su novela Travesuras de la niña mala, una versión del amor alejada del idealismo, donde el sufrimiento es parte inevitable de un sentimiento que es positivo y negativo a partes iguales.

Además de su calidad y su maestría como autor, Vargas Llosa pasará a la historia por su elegancia, sobriedad y sus buenas maneras que no le impedían hacer una crítica mordaz y, en ocasiones, agresiva hacia ideologías que no compartía. Verso político suelto entre escritores de izquierdas (era el único liberal), mantuvo una relación de admiración y animadversión hacia su mentor, amigo, enemigo y rival político y literario, Gabriel García Márquez, también fallecido. Tras la muerte de Gabo, y con la sobriedad que le caracterizaba, Vargas Llosa escribió públicamente en el diario El País sus condolencias a la familia de García Márquez, del que dijo que siempre se recordarían sus obras. La teoría de la vida eterna es más probable entre los genios que en ningún otro ámbito, ya que sus obras, las del genio literario Vagas Llosa, el detonante del Boom latinoamericano, perdurarán y harán disfrutar a todas las generaciones venideras que podrán conocer al autor a través de su literatura.


'Este es un obituario ficticio realizado como práctica para la asignatura de Periodismo especializado en ciencia y cultura'.

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