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miércoles, 23 de diciembre de 2015

Análisis de 'El Cultural'

Pocas publicaciones hay tan inamovibles y rígidas a lo largo de su historia como la revista El cultural. Ni la crisis del papel, ni la del periodismo en general han variado lo más mínimo el formato, los contenidos o la distribución de esta revista especializada en cultura y dirigida a un público especializado que busca críticos y líderes de opinión con buena pluma que analice el panorama cultural de forma semanal (también recoge temas que pertenecen a la ciencia, pero, tal y como defienden desde la publicación, la ciencia es parte de la cultura). Uno de los signos de esta línea continuista que se aleja, hasta el momento, de los cambios, es el hecho de que tanto su presidente, Luis María Ansón, como su directora, Blanca Berasátegui, sigan siendo los mismos desde su lanzamiento en el año 1998. El cultural nació como lo que sigue siendo hoy en día, un suplemento de un periódico generalista, sin embargo, debido a sus caracteristicas, no se puede afirmar que se trate de un suplemento al uso: en primer lugar, porque los suplementos son "fieles" a sus periódicos, es decir, nacen como un brazo más de la publicación generalista, cuyo propósito es cubrir de forma especializada un determinado sector de la información, en este caso la cultura; esta publicación nació ligada a La Rrazón, periódico que en aquel momento era dirigido por el propio Luis María Ansón; sin embargo, un año después de su lanzamiento, la revista dejó de ser distribuida con La Razón para pasar a formar parte de Unidad Editorial y distribuirse de forma conjunta, como suplemento, con el diario El Mundo, relación que se mantiene en la actualidad. Sin embargo, si analizamos y profundizamos en los contenidos de El cultural y lo comparamos con otros suplementos de otros diarios, como Babelia, el suplemento cultural del El País, podremos comprobar que estamos ante dos publicaciones diferentes en lo que se refiere a sus relaciones con su madre nodriza, el periódico generalista con el que se distribuyen. Babelia no tiene página web propia, sino que tiene una sección dentro de la página web del periódico, mientras que El cultural tiene página propia e independiente de El Mundo; además, los contenidos del suplemento del El País suelen estar realizados por redactores que también escriben en la sección de Cultura del Periódico, mientras que a uno de los pocos colaboradores (tampoco tan habituales) que podemos ver entre las páginas de El Mundo y de El cultural al mismo tiempo es Arcadi Espada (quizá me dejo alguno, pero no suele ser lo habitual).


Fiel a su línea, El cultural no ha variado la forma de tratar y catalogar sus contenidos, es decir, mantiene su estructura o esqueleto desde prácticamente su nacimiento: tiene un apartado denominado Letras, donde trata todo lo relacionado con el mundo de la literatura, el periodismo cultural, los ensayos, etc; otro, Arte, donde caben la pintura, la escultura, exposiciones y todas las formas que puedan presentar las artes plásticas; Escenarios agrupa toda la información y crítica teatral, musical y relacionada con el espectáculo; mientras que en Cine podemos encontrar todo tipo de críticas y reportajes, de actualidad o atemporales, sobre el séptimo arte. Además de las secciones temáticas, la revista que preside Luis María Ansón tiene varias secciones habituales que no tienen que ver con sectores o ramas de la cultura: Primera palabra es una reflexión, en la primera página de la revista, que el propio Luis María Ansón hace sobre un determinado tema relacionado con la cultura (opinión sobre algún escritor o periodista, crítica hacia las decisiones de la RAE, o incluso algún patrocinio desinteresado de empresas o iniciativas promotoras de cultura); Entre dos aguas es la sección de la revista dirigida a la ciencia, donde escribe, de forma exclusiva, José Manuel Sánchez Ron, mientras que Inteligencia ajena, sección de Gonzalo Torné, está dedicada a analizar aspectos culturales en internet, con especial atención a las redes sociales. Estas dos últimas secciones, Inteligencia ajena y Entre dos aguas, son la principal novedad de una revista, como decía, bastante rígida. Esto es lo último, colocada en la última página, es la sección de entrevistas de la revista. El Cultural cuenta con un amplio elenco de críticos y redactores (Fernando Díaz de Quijano, Alberto Ojeda, ángel Basanta, Juan Avilés, Saioa Camarzana, Rafael Narbona, Luis Ribot) que llenan sus páginas cada semana. Además, desde el año 2007, la revista otorga el Premio Valle-Inclán, galardón destinado a los mejores profesionales del teatro madrileño. 


domingo, 18 de octubre de 2015

Magnitudes

En el año 2013 las exportaciones de productos culturales en España volvieron a superar a las importaciones tras nueve años de “supremacía importacional” (no tiene nada que ver con “importante”, sino con “importaciones”). Es un dato bastante curioso, teniendo en cuenta que la visión palpable, la del día a día, no hace referencia a la cantidad de productos culturales que exporta España, y que han resultado ser bastantes, más de lo que se importa. En ese año, el 2013, se exportaron productos por una cantidad de 703,4 millones de euros, mientras que la cifra de productos culturales importados de otros países ascendió a los 666,9 millones; no hay una gran diferencia entre importaciones y exportaciones, pero ahí está el dato. El territorio donde más productos exportamos es la Unión Europea (51,2%), seguido de Iberoamérica (27,14%), el resto de países (13,7%) y Estados Unidos (7,7%). Las importaciones responden o siguen un cierto carácter de feedback, de “si tú me compras, yo te compro” y arrojan que los países de donde más productos importamos pertenecen a la Unión Europea (74,6%); aunque de Iberoamérica sólo importamos el 1,1%, menos que de los Estados Unidos (4,9%), pero esto, sin duda, tiene que ver con que la primera potencia mundial no es sólo una potencia económica, sino que es la mayor fábrica de productos del mundo, la capital de las exportaciones, la capital de la globalización. Iberoamérica es otro territorio del que no podemos sacar una conclusión sobre sus importaciones y exportaciones culturales sin antender a su contexto y al hecho de que esté constituida por países emergentes, por debajo de la media económica y con muchos conflictos por resolver (lo que se ha dado a conocer como el deshielo cubano no sólo es un término político, sino que los mercados lo pueden hacer suyo en la misma medida). 

Sin embargo, después de toda esta vomitona de datos económicos, fruto de las arcadas porcentuales de términos como importación y exportación, una cosa está clara: es un buen dato que España vuelva a exportar más de lo que importa, que su saldo sea positivo, que la economía mejore y que ese dato demuestre, aunque sea de forma indirecta, que la cultura española es, cuanto menos, atractiva, fiable y de buena calidad. Los datos y las cifras son las células del mercado, necesarias para poder invertir o no, importar o no, o exportar o no; y aunque pueda resultar anecdótico y hasta engañoso que los productos culturales españoles mejoren sus cifras, es algo importante, porque esa es la magnitud referencial del mundo, de los mercados: las cifras. Quizá pueda ser tachado de espiritualista cultural, si es que existe tal calificativo, pero considero que toda la cultura (lo que pueda ser catalogado como cultura), es positiva y que los productos culturales españoles no mejoran o empeoran cada año, sino que la clave está en su poder de seducción, en que resulten atractivos, al fin y al cabo, en que se vendan bien. La industria cultural, además de ese halo de dignidad que posee y del enriquecimiento que otorga, mueve millones, así que resulta conveniente hacerle más caso. Doble motivación para los técnicos económicos que deciden qué sectores sufren recortes y cuáles no. Señores, la cultura es la identidad de un pueblo, necesaria para su desarrollo, para instaurar sus valores morales, pero ustedes, que saben aprovecharlo todo, también deberían saber que es una auténtica industria, que es un sector fuerte y que arroja cifras, datos y balances de esos que les gustan a ustedes y que nos sitúan en ránkings que sirven para ver quién la tiene más grande, la cultura digo.