Esta entrada surge como
motivo de un trabajo de clase de Periodismo Especializado en Ciencia
y Cultura, donde se nos pedía que asistiéramos a una exposición
bautizada como Percepciones: Hombre y mujer en la historia de la
fotografía, que reflejaba a
través de la fotografía del siglo XX la historia del fin gradual
del sistema patriarcal o, lo que es lo mismo, la liberación e
independencia de la mujer respecto del hombre. Teníamos que
relacionar todo el contenido que sacáramos de esa muestra con el
reciente anuncio de la revista Playboy de retirar los desnudos de su
portada. Ya tengo la conclusión, señor profesor: no tienen
absolutamente nada que ver, por lo que es imposible relacionarlos.
La
exposición refleja, sin sutilezas, sin máscaras, sin necesidad de
profundizar, como pocas lo hacen actualmente, esa liberación. Las
fotografías están fechadas; los músculos de los hombres de buena
parte del siglo XX inflados y forzados para la foto; los pasillos del
edificio de la fundación llenos de imágenes de fumadores
empedernidos, hombres de corbata y sombrero, cazadores, cowboys,
fabricantes de armas y obreros
neoyorquinos de la construcción. También de mujeres sentadas frente
a un hombre erguido, de niñas vestidas de blanco para hacer su
primera comunión, de cocinas donde no entraba varón y de
semidesnudos que no me cabe duda eran la auténtica canela en rama de
la pornografía del momento. Pero la muestra, además, expone
imágenes de las primeras miradas desafiantes a cámara de mujeres
que antes miraban al suelo; de las primeras mujeres uniformadas; de
los primeros travestis que se vistieron de mujer buscando la
fragilidad atribuida al sexo femenino, pero sin perder su condición
de hombre, y de mujeres con tirantes y calzoncillos rellenos de
calcetines que querían experimentar la seguridad en uno mismo, la
firmeza y el poder atribuido al hombre, pero sin perder su condición
de mujer. La exposición refleja la lucha de sexos, la posición
subordinada de la mujer, los contrarios; pero también el principio
del declive de ese sistema, la igualdad, los complementarios.
Evidentemente,
nada tiene que ver la percepción de géneros en la fotografía, la
representación del auge y declive del sistema patriarcal con el
hecho de que Playboy haya decidido no sacar más mujeres desnudas en
su portada por una cuestión económica. Así lo ha explicado al New
York Times el director de la revista, Scott Flanders, apoyando su
decisión en el argumento de que “hoy en día la gente está a un
click gratis de cualquier acto sexual inimaginable. Así que la
coyuntura ha pasado”; es decir, Playboy ya no sacará más
'conejitas' desnudas porque no son rentables, porque internet ha
regalado la pornografía a la gente. No tiene nada que ver con lucha
de géneros, percepciones, avances sociales o exposiciones llenas de
simbolismo. El dinero, amigos, sólo el dinero, eso es lo que ha
llevado al nonagenario de pijama y bata que fundó un imperio del
erotismo, aunque Playboy es muchas más cosas, a dejar de lado el
mayor icono, la cara más reconocible de sus revistas.
No
se si he fallado en el ejercicio, quizá no sirva para esto, o quizá
se me haya podido escapar la relación entre estos dos elementos,
pero, sinceramente, creo hasta las últimas consecuencias que no la
hay. Como reflexión final diré, aunque mucha gente no esté de
acuerdo conmigo,esto es mi blog maldita sea, que considero muy
aconsejable separar exposiciones y 'actos que salen del lado humano'
(es lo único que se me ocurre donde caben cosas muy dispares pero
que creo que tienen ese algo en común, el lado humano) de los
mercados , las divisas, el dinero y sus decisiones, porque empeñarnos
en ver una relación entre cosas o situaciones que pertenezcan a uno
de estos elementos (lado humano o dinero), es banalizar y degradar
uno y endiosar y magnificar otro. Elijan ustedes cuál es cuál.