viernes, 30 de octubre de 2015

No es percepción de género, es dinero

Esta entrada surge como motivo de un trabajo de clase de Periodismo Especializado en Ciencia y Cultura, donde se nos pedía que asistiéramos a una exposición bautizada como Percepciones: Hombre y mujer en la historia de la fotografía, que reflejaba a través de la fotografía del siglo XX la historia del fin gradual del sistema patriarcal o, lo que es lo mismo, la liberación e independencia de la mujer respecto del hombre. Teníamos que relacionar todo el contenido que sacáramos de esa muestra con el reciente anuncio de la revista Playboy de retirar los desnudos de su portada. Ya tengo la conclusión, señor profesor: no tienen absolutamente nada que ver, por lo que es imposible relacionarlos.

La exposición refleja, sin sutilezas, sin máscaras, sin necesidad de profundizar, como pocas lo hacen actualmente, esa liberación. Las fotografías están fechadas; los músculos de los hombres de buena parte del siglo XX inflados y forzados para la foto; los pasillos del edificio de la fundación llenos de imágenes de fumadores empedernidos, hombres de corbata y sombrero, cazadores, cowboys, fabricantes de armas y obreros neoyorquinos de la construcción. También de mujeres sentadas frente a un hombre erguido, de niñas vestidas de blanco para hacer su primera comunión, de cocinas donde no entraba varón y de semidesnudos que no me cabe duda eran la auténtica canela en rama de la pornografía del momento. Pero la muestra, además, expone imágenes de las primeras miradas desafiantes a cámara de mujeres que antes miraban al suelo; de las primeras mujeres uniformadas; de los primeros travestis que se vistieron de mujer buscando la fragilidad atribuida al sexo femenino, pero sin perder su condición de hombre, y de mujeres con tirantes y calzoncillos rellenos de calcetines que querían experimentar la seguridad en uno mismo, la firmeza y el poder atribuido al hombre, pero sin perder su condición de mujer. La exposición refleja la lucha de sexos, la posición subordinada de la mujer, los contrarios; pero también el principio del declive de ese sistema, la igualdad, los complementarios.

Evidentemente, nada tiene que ver la percepción de géneros en la fotografía, la representación del auge y declive del sistema patriarcal con el hecho de que Playboy haya decidido no sacar más mujeres desnudas en su portada por una cuestión económica. Así lo ha explicado al New York Times el director de la revista, Scott Flanders, apoyando su decisión en el argumento de que “hoy en día la gente está a un click gratis de cualquier acto sexual inimaginable. Así que la coyuntura ha pasado”; es decir, Playboy ya no sacará más 'conejitas' desnudas porque no son rentables, porque internet ha regalado la pornografía a la gente. No tiene nada que ver con lucha de géneros, percepciones, avances sociales o exposiciones llenas de simbolismo. El dinero, amigos, sólo el dinero, eso es lo que ha llevado al nonagenario de pijama y bata que fundó un imperio del erotismo, aunque Playboy es muchas más cosas, a dejar de lado el mayor icono, la cara más reconocible de sus revistas.


No se si he fallado en el ejercicio, quizá no sirva para esto, o quizá se me haya podido escapar la relación entre estos dos elementos, pero, sinceramente, creo hasta las últimas consecuencias que no la hay. Como reflexión final diré, aunque mucha gente no esté de acuerdo conmigo,esto es mi blog maldita sea, que considero muy aconsejable separar exposiciones y 'actos que salen del lado humano' (es lo único que se me ocurre donde caben cosas muy dispares pero que creo que tienen ese algo en común, el lado humano) de los mercados , las divisas, el dinero y sus decisiones, porque empeñarnos en ver una relación entre cosas o situaciones que pertenezcan a uno de estos elementos (lado humano o dinero), es banalizar y degradar uno y endiosar y magnificar otro. Elijan ustedes cuál es cuál.



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