martes, 25 de noviembre de 2014

Que vienen los lobbies!

La Real Academia Española de la lengua (RAE) define lobby como "aquel grupo de personas influyentes, organizado para presionar en favor de determinados intereses"; la RAE es una herramienta de la retórica, de la teoría, evidentemente no puede reflejar toda la realidad, pues su canal o vía por excelencia es la definición, y las definiciones exactas no existen en la realidad. Con estos tres elementos, "grupo de personas influyentes", "presión" e "intereses" tenemos el esqueleto o la esencia del lobby, elementos, que por separado y en una definición de la RAE casi no surten ningún efecto común, ninguna reminiscencia, pero que juntos nos evocan, sin duda alguna, la palabra poder. Cuando hablamos de poder político, que es el poder de organización y administración de lo común, de lo de todos, la palabra lobby cobra una importancia vital, pues los lobbies serían aquellos grupos de personas influyentes que presionan en favor de unos intereses a aquellos que gestionan lo de todos, la política; está claro que darle un rumbo a la gestión pública en favor de unos intereses particulares, por muy influyentes que sean, es una cosa que se podría definir, en el sentido más simple, como mala, negativa; es decir, tendría un sentido peyorativo. Sin embargo, hay quienes quieren normalizar la figura del lobby, despojarla de su sentido peyorativo y hasta darle incluso uno positivo; podemos ver un claro ejemplo en este vídeo: 

En este vídeo, se nos muestra a la figura del lobby como unos amables grupos de presión, representantes de la sociedad (la enfermera, el albañil...) que charlan con el político de turno con el bondadoso objetivo de que el susodicho (al que le gusta el fútbol, por si no os quedó clara la conclusión del vídeo) lleve sus peticiones al lugar donde se gestiona lo público (sea al nivel que sea) y así todos salgan ganando. Sin embargo, es evidente que aquí hay una serie de errores, evidentemente no planeados, los cuales intentaré poner de manifiesto: primero, es evidente, y esto no lo digo yo, sino que lo dice la propia definición, que un albañil y una enfermera no son un grupo de presión, luego no son demasiado influyentes; lo segundo es el tema de la negociación entre los amables lobbies y el político; esta negociación representada por puntos y rayas, suele ser en fiestas de lujo en hoteles o en despachos impecables y limpios, con ingentes cantidades de dinero, yo pongo los elementos, vosotros imaginad, allá cada uno con su mente.





Los lobbies, amigos míos, y por mucho que lo intenten mediante amables vídeos, no podrán ser despojados de su sentido peyorativo, simplemente porque su existencia es negativa en sí. Los lobbies son grupos de presión, los cuales están constituidos por grandes empresas privadas, multinacionales, que son influyentes, sí, pero no por su don de comunicarse con puntos y rayas, sino porque tienen mucho dinero, el cual utilizan para influir en las decisiones de una persona con poder de gestión en lo público, es decir, el político, y esto se llama corrupción, soborno. Los lobbies son aquellos grupos que logran que en la eurocámara se vote en contra de una ley para proteger la alimentación saludable de una población, pero también son los que consiguen que el precio de los medicamentos suba y suba (por no estar su precio regulado por una ley, es decir, a total disposición de las empresas farmacéuticas) o que no existan leyes para favorecer el libre mercado y la libre competencia. Lo peor de todo es que estos intentos por normalizar al lobby y quitarle su sentido peyorativo están dando sus frutos, logrando que en EE.UU se reconozca la actividad del "lobbying", que es lo mismo que decir "estamos influenciados por empresas privadas y legislamos a conveniencia de los mismos". Después del ilustrativo vídeo sobre los lobbies albañiles, aquí os dejo otro; juzgad vosotros cual se adecua más a la realidad:


viernes, 21 de noviembre de 2014

DISCURSO DE NAVIDAD DE DESINFORMADOS 2013

Cada navidad, en Desinformados emitimos un discurso, que nada tiene que ver con el mensaje del Rey, para felicitar las fechas a todos los oyentes y realizar un repaso político del año que se deja atrás. Este año, por supuesto, no será una excepción, y en desinformados emitiremos un nuevo discurso para despedir el año; pero como he visto que ya se está emitiendo el anuncio de la lotería de navidad, me ha entrado el espíritu navideño y he decidido colgar el discurso del año pasado, que como veréis, no está demasiado desfasado. Feliz prenavidad.




Nos llena de orgullo y satisfacción, en estas fechas señaladas, darles este mensaje navideño en nombre de Desinformados, en inforadio, ojo ahí. España está mal, jodidamente mal; la corrupción política aumenta a la par que la desigualdad y la situación de pobreza, relativa, absoluta o lo que os salga de vuestro órgano productor de fetos que Gallardón quiere salvar de los malvados abortistas, en definitiva, pobreza.





 Las leyes aprobadas por un único partido político que tiene mayoría en el Congreso de los honrados diputados portadores de tablets y únicos pasajeros del económico AVE, se siguen sucediendo, sea para pinchar con concertinas a los inmigrantes, potenciales vendedores de CD´s y malvados seres que quitan el trabajo a todos los ESPAÑOLES (con mayúscula) que intenten entrar en este nuestro país, sea para prohibir las reuniones de un número determinado de personas en el perímetro de un edificio de la Administración Pública, pronto privada, o para prohibir retratar fotográficamente a un nada violento policía que disuade pacíficamente agresivas manifestaciones de violentos adoradores, no ya del comunismo come-niños y viola-hijas vírgenes e inocentes, si no de aquellos adoradores de aquello que llaman “democracia real” y que se muestran críticos con esta nuestra CONSTITUCIÓN (en mayúsculas también), la cual no se ha cambiado en 35 años, porque no hace falta, ¿por qué motivo nada lógico, como el avance y el cambio generacional se iba a cambiar este texto quasi religioso-biblíco-místico-profético-intocable, este texto adolfosuareño, de tiempos tan prósperos como los de los baños de Fraga en pantanos contaminados con uranio?, ¡por qué se empeñan los rojos, hijos de una educación productora de ignorantes, la cual es llevada por profesores también rojos e ignorantes, en cambiar nuestra actual monarquía por aquello que llaman república? ¿Es que no os parece entrañable ese señor vestido de militar cuando la situación lo requiere? Ese nuestro REY (por supuesto en mayúsculas) superman de la transición, Dios intocable que Miguel Ángel pintaría desnudo en la bóveda de la capilla sixtina agarrando la mano de los frágiles mortales asfixiados por hipotecas y estafas preferentistas. 



No os preocupéis españoles, nada de esto importa en navidad; tenemos Cortilandia, a personajes ilustres e iconos intelectuales, como Belén Esteban dando las campanadas de este feliz año 2013, las cuales darán la bienvenida a un próspero año 2014, con el PP también, partido que nos saca de la crisis dejando partes de nuestros maltratados cuerpos por el camino, si nos saca... y con el PSOE y Rubalcaba desaparecidos de una política que, la verdad, no es que los necesite mucho. Tenemos educación, privada y maltratada, pero separada entre hombres y mujeres, para que se formen en los valores tradicionales de este nuestro país, pues la separación de penes y vaginas y los crucifijos en las clases deben ser y son una máxima. Tenemos sanidad, para los que paguen costosos medicamentos traidos de paises extranjeros mediante el exitoso y lógico sistema, nada abusivo, del copago. Pero ante todo, españoles, tenemos Desinformados en inforadio, ojo ahí. Muchas gracias y Feliz Navidad.

martes, 18 de noviembre de 2014

CUANDO LA MEMORIA ES UN DELITO

En el año 1977, en el momento más reformista de la santa Transición española, se promulgó otra de esas leyes que a día de hoy siguen formando parte de las tablas de la ley divina, la Ley de amnistía; el motivo de esta ley, afirmaron y afirman muchos, fue el de la conciliación del pueblo español y el de la superación del odio que había generado la dictadura, larga dictadura, de Francisco Franco. Dicha ley posibilitaba, entre otras cosas, la salida de la mayoría de los presos políticos de las cárceles, presos que habían perdido su libertad por luchar, o simplemente discrepar con el régimen franquista. Al menos esto es lo que se dice...






Lo que no se dice es que en aquel momento en España la mayoría de amnistiados por la santa ley no iban a ser presos políticos; lo que no se dice, es que esta ley no era una ley de amnistía para los presos políticos, una ley del perdón y la conciliación con la izquierda, sino que esta ley iba a ser una ley de amnistía general, donde los más favorecidos iban a ser aquellos que más y peores delitos habían cometido, aquellos que usaron hasta la saciedad la tortura, que fusilaron (firmar un fusilamiento solo se diferencia de apretar el gatillo en que es más burocrático), que metieron en las cárceles a aquellos que pensaban en libertad. La ley de amnistía es el perdón forzado de los franquistas, es la reinserción de los mismos, pero sin cumplir condena, sin estar reinsertados. Lo curioso de esta Ley es que aunque se hable de ella en pasado, más que nada porque pertenece al pasado, no podemos permitirnos el lujo de olvidarla, dado que sus consecuencias políticas y su vigencia perdura hasta el día de hoy, como la losa más pesada.



Con esta Ley como arma, el Gobierno español le ha denegado a la justicia argentina la extradición y el juicio de 20 cargos franquistas, entre los que se hayan políticos del régimen que firmaron penas de muerte, así como ejecutores y torturadores del mismo. El motivo, la Ley misma, la cual otorga una amnistía a estos 20 cargos, haciendo que sus delitos (delitos demostrados y comprobados) prescriban. Hoy no hablaremos del por qué debe ser la justicia de otro país, de otro continente, la que intente perseguir delitos contra la humanidad o de por qué en España se proteja y ampare a las personas que cometieron dichos delitos; ni tampoco de los cadáveres de republicanos y opositores al régimen franquista que siguen en las cunetas de nuestras carreteras, ni de las pagas de Suárez, ni de Fraga, ni de Cebrián... estamos hablando de algo más simple, pero que dentro de su simpleza, explica el resto de cosas.



Aquellos santos políticos de nuestra divina Transición impusieron un perdón obligado, concedieron una amnistía imposible (no puede existir ningún tipo de amnistía en delitos de lesa humanidad, por lógica jurídica, por coherencia) que pesa en la historia española a día de hoy. Muchos son los que hablan de que la divina Ley sirvió para cerrar viejas heridas, para reconciliar a un pueblo; lo que quizá no sepan, o no digan, es que no había que reconciliar a ningún pueblo, no había un enfrentamiento entre un pueblo, las "dos españas" murieron con la muerte, el asesinato, de la República; el pueblo pasó a ser uno, un pueblo maltratado, asesinado, torturado por una clase de opresores, los cuales fueron amnistiados (por ellos mismos). La salida negociada del franquismo, también llamada Transición, tuvo como primera consecuencia el abrir una herida histórica más profunda que nunca, más que cualquier otra; la del perdón forzado, la de poner una losa sobre aquellos que ya no podían moverse y que yacen en cunetas, la de no dejar actuar a la justicia, porque eso es indiscutible, siempre hemos sido un país de injustos.








martes, 11 de noviembre de 2014

Concepto: La clase política.

Operación Madeja, operación pokémon , caso Gürtel... todos los días nos levantamos con la actualidad de estos casos con nombres extraordinarios y ridículos; nombres que no son otra cosa que las distintas partes de un entramado de corrupción, de una clase política que ha transformado España en un país corrupto.

Esta transformación ha dado lugar a un imaginario colectivo, el español, que, de alguna manera, ha empezado a "aceptar" este sistema corrupto y esta suerte de robo, prevaricación  y corrupción. La clase política, al menos la que comete estos delitos, se siente empoderada, endiosada, impune, ante esta situación, pues no ha habido castigos ejemplares ni medidas notorias que paralicen esta situación. El imperdonable delito de pervertir lo público, de utilizarlo para fines personales, los cuales directa o indirectamente lleva a fines económicos, ha empezado a hastiar a una población humillada y traicionada por su clase política; el surgimiento de "clase política" diferenciada de los ciudadanos ya está más que consolidado, el hecho de no considerar a los políticos como ciudadanos, o al menos como aquella gente que sirve a lo público (que es la definición fáctica de político) es una realidad palpable, tan palpable como el cansancio y el sentimiento de traición de una población que ha perdido su confianza en esa clase política.

No sabemos si la "nueva ruptura democrática" que proponen las nuevas fuerzas acabará pervirtiéndose y convirtiéndose en clase política, lo que si sabemos es que estas nuevas fuerzas tienen las manos limpias, luego son más políticos que todos aquellos que llevan años gestionando lo público, lo nuestro, lo de todos.

domingo, 9 de noviembre de 2014

¿Autodeterminación? Si, pero real

Creo en la autodeterminación de las personas, es más, creo firmemente en la autodeterminación de los pueblos, que están por encima de las personas, entiéndase la idea, en cuanto éstas deciden constituirse en sociedad, en cuanto deciden crear el denominado como bien común, lo público, lo de todos; sin embargo, he de decir que no creo en la independencia de Cataluña. Quizá el concepto creer no sea el más adecuado para hablar de algo como la independencia de un territorio respecto de otro, pues es un tema con el que se está de acuerdo o no, un tema que no casa muy bien con el concepto "creer", pero yo voy a seguir utilizándolo, pues, como he dicho al principio, creo en la autodeterminación de los pueblos, pero no en la independencia de Cataluña, lo cual justificaré con una serie de motivos:

Lo primero que debería definir un proceso de autodeterminación (el concepto independencia a mi me suena más a cosas como abandonar la costumbre de que tu madre te haga la cama) es la transparencia. El tan de moda sentimiento independentista debe surgir de necesidades reales, debe surgir del pueblo, debe surgir de forma natural; nunca de una clase política que tiene unos objetivos e intereses particulares, electoralistas, económicos... Me explico, es indudable que Cataluña es una Comunidad diferente, con sus "particularidades", entre las cuales la más preciada quizá sea la lengua, pero también el resto de elementos que conforman su cultura, así como su historia, su forma de vida... Nadie puede negar esas particularidades, como nadie puede negar las particularidades del resto de Comunidades. Es cierto que los diferentes Gobiernos españoles no han sabido apreciar dichas particularidades ni resolver las necesidades que como pueblo español y catalán surgían en Cataluña, así como no han sabido resolver las del resto de españoles (a diferencia del Estatut del 2006, el cual nació de un pacto político para gobernar y no como respuesta directa a unas necesidades de un pueblo, nació como una medida de urgencia cuando el "enfermo" necesitaba un tratamiento diferente, nació como una tregua, y las treguas se rompen). La clase política dominante en Cataluña recogió estas necesidades, recogió este afán de progreso y, como buenos publicistas, lo convirtió en independencia, creó una necesidad; esto no significa que la clase política catalana maneje a su antojo a una población con tintes de marioneta, es un trabajo costoso, de calado, un trabajo de gota a gota, un trabajo donde la publicidad y los medios de comunicación se han esforzado sobremanera para lograr un objetivo colosal.





Es curioso, por no decir insultante, que un partido como CiU se proclame como adalid y defensor de una consulta por la independencia al tiempo que niega una consulta a los españoles sobre la Jefatura del Estado, pues este partido que vela por el derecho de autodeterminación, votó en contra de un referéndum sobre la monarquía tras la abdicación del Rey en junio.

También se debe tener en cuenta que las épocas de crisis son un campo abonado para los nacionalismos. La situación española no invita a tener demasiadas ganas de "quedarse", el malestar, que lejos de ser propiamente catalán es de todos los españoles, crece y crece, hasta el punto de poner en riesgo el sistema bipartidista imperante desde el 78, cosa impensable hace unos años. Sin embargo, considero que la "retirada" no es una opción, al menos para aquellos que crean en la democracia y en el progreso. Considero que partidos como ERC, ya no deberían autodenominarse partidos republicanos, pues su republicanismo, estemos de acuerdo o no, ese es otro tema, se ha supeditado al nacionalismo.

Por todo ello, acabaré diciendo que esto, además de una opinión personal, es una defensa a ultranza del seguir construyendo juntos; nadie, ni ningún organismo, debería tener la potestad de constreñir o directamente suprimir el derecho de autodeterminación, los referéndums o las consultas, los catalanes deben tener, al menos, el derecho de ser preguntados sobre su futuro, al igual que el resto de españoles; pero creo que debemos reconsiderar muy seriamente el propósito del 9-N, debemos reconsiderar si esta clase política es la adecuada para ello, y debemos reconsiderar si todavía estamos a tiempo de seguir construyendo juntos, a lo cual yo contesto que por supuesto.