sábado, 10 de enero de 2015

Je suis l´humour,libre, immortel

Decía Pablo Neruda que la risa es el lenguaje del alma, por eso, quizá a todos aquellos que no tienen alma, que se creen que el alma no pertenece a la persona, sino a fuerzas superiores creadoras y configuradoras de mundos inferiores, que desprecian la libertad de "manejar" el alma, no les gusta la risa, porque tampoco les gusta la libertad. Tampoco le ha gustado nunca demasiado la risa al poder, por suponer la risa uno de las mayores acciones o representaciones de la libertad de expresión, pues qué es el humor, sino uno de los principales síntomas de libertad. Es también enemiga la risa de la ignorancia, del ocultismo, de la esclavitud, de la violencia... tantos enemigos se ha ganado la risa como la libertad, porque es imposible entender la una sin la otra, la consecuencia sin la causa.

La revista satírica francesa Charlie Hebdo ha sido la última, aunque no la única, defensora del humor y de la libertad de expresión atacada por la extrema violencia y los fanatismos, por aquellos enemigos de la risa. Su "pecado", o el leitmotiv del ataque que se ha saldado con 12 muertos fue la publicación de dibujos y viñetas satíricas de Mahoma y de aspectos relacionados con el islamismo radical y el denominado Estado Islámico. Decía Karl Marx que la religión es el opio del pueblo, un síntoma del nihilismo de las vidas humanas, el suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mundo sin corazón, el espíritu de una situación carente de espíritu... por eso, todas aquellas personas que relegan su vida, que entregan su vida a la religión, subordinando aspectos como la libertad, el respeto o la igualdad, se ven brutalmente heridas, atacadas, cuando se pone en duda su forma de vida, la causa por la que creen que les late el corazón, aunque este "ataque" venga del cañón de plástico del humor.


Charlie Hebdo se mofaba de la violencia, se mofaba de los fanatismos, de los enemigos de la libertad de expresión, y estos enemigos trataron de matar el humor, pero el humor es inmortal, se fortalece con cada ataque, porque cada ataque le recuerda su esencia, el por qué de su existencia, su ser. No podemos caer en el sinsentido de poner nombres y apellidos a la violencia extrema y los fanatismos, pues este virus, maldición, cambia de nombre a placer, se desarrolla y echa raíces en todos aquellos lugares abonados por la ignorancia, por el nihilismo y la opresión, por el odio. Nada ha aprendido el "culto", viejo y poderoso occidente acerca de erradicar el odio y la violencia, sino que se ha mostrado como la principal fábrica de este odio, su sembrador más experto.

Sin embargo, y a pesar de la tragedia, el humor no necesita consuelo, no descansa, debe contraatacar, fortalecerse, en las plumas más ingeniosas, en la risa provocada por el humor más ácido, en sátiras, burlas... debe seguir hiriendo a la violencia, tenemos que seguir riéndonos, lanzando carcajadas, el grito más fuerte, espasmódico, incontrolable y espontáneo de la libertad. 



lunes, 5 de enero de 2015

Los precarios brotes verdes

El año 2014 se salda con 253.637 parados menos: ese es el dato final con el que hemos comenzado 2015, el dato definitivo, de balance anual, que hace referencia al empleo en 2014. No es un dato poco relevante, considerando que uno de los mayores problemas de España es su alto nivel de desempleo y las consecuencias que esto provoca en la economía del país. Sin embargo, a pesar de que el carácter positivo del dato es indudable (y más con los tiempos que corren), creo que este dato es incompleto, se queda huérfano, si no damos otros datos para completarlo; datos que, por ejemplo, nos arrojen cierta luz sobre que tipo de empleo se está creando, o sobre cómo afecta esta situación a la economía española, y no menos importante, cómo puede afectarla en un futuro.

Como decíamos, el dato del descenso del paro es un dato positivo, tan positivo que parece que estamos resolviendo el problema más acuciante de la economía española; sin embargo, estos ya anteriormente bautizados como brotes verdes, no creo que se correspondan para nada con la metáfora referida a las plantas y a sus brotes. Una planta (pequeña, grande... aunque en este caso y siguiendo con la metáfora se trata de un auténtico árbol) necesita unas bases, unos pilares, unas raíces que le permitan crecer, hacerse fuerte; sin sus bases, sin sus raíces, no es nada, y todo lo que nos parezca que es referido a su crecimiento no sería más que humo, espejismos sintomáticos de una esperanza más que necesaria, acuciante. Todos tenemos ganas de oír la buena nueva, de sentir que estamos saliendo de una situación desesperada, de ver esos brotes verdes, y el balance del empleo de 2014 tiene todas las características, en apariencia, de ser esa buena noticia que necesitamos; pero como ya he dicho, considero que nos hace falta información y datos para poder sacar algo en claro.


Los datos que propongo para completar la información son los siguientes: el 92,78% de los contratos que se produjeron el pasado mes de diciembre fueron temporales , mientras que el 40,4% de las contrataciones de los 11 primeros meses del año, de enero a noviembre, tuvieron menos de un mes de duración; a pesar de que diciembre presentaba un descenso histórico del paro, tan sólo un 7,21% de las contrataciones fueron con carácter indefinido... todos estos datos, que complementan sin duda al balance general del empleo en 2014, arrojan una conclusión que nada se le parece a esos brotes vedes de la metáfora del político retórico de la esperanza, y esa conclusión se puede resumir en una palabra: Precariedad.

Esta creación de empelo precario nos deriva, a su vez, dos nuevas conclusiones: la primera es que la creación de empleo no puede producirse a cualquier coste, pues todo aquel empleo cuyo apellido sea precariedad no será más que uno de esos espejismos que mencionábamos antes, un dato casi irrelevante; con el empleo precario no se sale de la crisis, no se puede salir, porque el empleo precario no se siente de forma positiva en la economía real de la gente, esto es, mantenemos la capacidad productiva sin atender a la economía real, la que importa al fin y al cabo; la otra consecuencia que se deriva es la que nos lleva directamente al futuro: ¿qué tipo de sociedad tendremos en un futuro? ¿qué tipo de empleo sostendrá la economía en un futuro?... y estas dos preguntas se pueden relacionar, volviendo a la metáfora, con las raíces, con las bases; el empleo precario no crea bases, pilares, no es sostenible en un futuro. La pérdida de derechos que supone la creación de este tipo de empleo, el precario, es una de las principales características que provoca la insostenibilidad de este tipo de empleo.